La grúa que se desplomó el miércoles sobre varios bloques de viviendas en Santurtzi (Vizcaya), y que provocó la muerte de una mujer embarazada, tenía una avería que impidió que pudiese oponer resistencia al fuerte viento que azotó la zona, que alcanzó los 100 kilómetros por hora. Ésta es la principal conclusión de la evaluación provisional hecha por la Consejería de Industria, que descarta que existiese negligencia en el siniestro. El informe preliminar del Instituto Vasco de Seguridad Laboral-Osalan tampoco aprecia responsabilidades de la empresa constructora, según dijo Iñaki Zabala, viceconsejero de Empleo.
La instalación de la grúa, que funcionaba desde el 17 de octubre del año pasado, cumplía, según Industria, todos los requisitos reglamentarios. Este tipo de maquinaria está diseñada para aguantar vientos de hasta 140 kilómetros por hora en condición de fuera de servicio (en posición de veleta), aunque no pueden usarse a partir de los 70.
Respecto al accidente que costó la vida a dos mujeres en A Coruña, el alcalde, Francisco Vázquez, señaló: 'Estamos sin duda ante lo que en derecho se llama una catástrofe natural. La grúa tenía todas las licencias y todas las garantías técnicas, incluso tenía en la base un contrapeso superior al mínimo exigido, y desde luego estaba sin frenar, como es obligatorio con vientos fuertes', añadió. El presidente de la Asociación de Vecinos de La Marina, Juan Chás, declaró a Radio Nacional que había otras grúas en las cercanías 'y no les pasó nada, por lo que creo que las inspecciones hay que hacerlas antes de que pasen las cosas, y no después'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de noviembre de 2002