Como supongo que les ha ocurrido a cientos de miles de ciudadanos, en octubre hemos recibido una comunicación del Canal de Isabel II firmada por su director económico y de desarrollo comercial, según la cual nos obligan a escribirles una carta para que nuestros datos no puedan ser vendidos ('cedidos' dice el responsable) a otras compañías a fin de que no nos envíen propaganda. Transcribo lo esencial porque no tiene desperdicio:
'Por tanto, y con la finalidad de poder ofrecerle productos/ servicios propios del Canal de Isabel II, de empresas del grupo o de terceros relacionados con el suministro y consumo de energía, telecomunicaciones, Internet, financieros y de seguros, asistencia sanitaria, del hogar y de equipamiento del mismo, solicitamos su consentimiento para ceder, entre ellas, los datos que se encuentren en nuestros ficheros y las actualizaciones de los mismos a las siguientes empresas: GSS Venture, SL, Multiasistencia, SA, y Canal y Energía, SL. Asimismo, acepta que sus datos puedan ser cedidos en el futuro a otras empresas del Grupo Canal de Isabel II...'. 'Si no desease que las empresas del Grupo Canal de Isabel II o de terceros puedan compartir dicha información, puede comunicarnos su decisión en el plazo de un mes (...). Transcurrido dicho plazo, entenderemos prestado su consentimiento para la cesión de sus datos'.
¿Se le ha ocurrido al Canal que un mínimo de ética exigiría el procedimiento contrario? Si un usuario quiere recibir propaganda y que 'cedan' sus datos, entonces que escriba. No al contrario. Es evidente que el negocio bajaría mucho y no le conviene al Canal ni a esas empresas, pero sí a los ciudadanos que somos los sufridores de esta desvergüenza. En el terreno de la cesión y compraventa de nuestros datos los abusos son constantes, permanentes. ¿Es que nadie puede defendernos?
Nuestros buzones están llenos de propaganda no solicitada por nadie y nuestros datos están en las manos más remotas sin que controlemos lo más mínimo.
Animo a los consumidores a rebelarnos, a escribir, a incordiar y rechazar estos procedimientos. Señores de la Oficina del Consumidor: ¿pueden ustedes hacer algo? Gracias a todos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de noviembre de 2002