En un momento preelectoral como éste, no estaría mal que la alcaldía de Madrid tomara alguna medida en lo que se refiere al reguero de porquerías y preservativos, sobre todo, que hay en las zonas más apartadas de la Casa de Campo.
No digo que se vaya contra las prostitutas, sino que se disponga algún medio para que la Casa de Campo esté como se merece, porque no hay derecho que la zona verde más amplia de Madrid parezca un lupanar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de noviembre de 2002