El alcalde de Haifa, Amram Mitzna, de 57 años, defensor del diálogo con los palestinos es desde ayer el nuevo líder del Partido Laborista israelí y candidato a primer ministro en las elecciones generales del 28 de enero. Con el 20% escrutado se auguraba una aplastante victoria de Mitzna sobre el oficialista y ex ministro de Defensa, Benjamín Ben Eliezer. Mitzna batió a Ben Eliezer, según los resultados provisionales, al lograr el 62,4% de los votos, frente al 27,8% de su contrincante, quien reconoció anoche su derrota. El tercer candidato en discordia, Haim Ramon, apenas consiguió el 9,2%.
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El triunfo de Mitzna, un ex general del Ejército israelí, herido dos veces en combate, firme defensor del proceso de paz acordado en Madrid y en Oslo, no ha sorprendido a nadie. Desde hace semanas, todos los sondeos vaticinaban una aplastante victoria del actual alcalde de Haifa. Más de 100.000 electores del Partido Laborista depositaron sus votos en los 269 colegios electorales repartidos por el país. Su éxito es también una derrota del hasta ahora jefe del partido, Benjamín Ben Eliezer, ex ministro de Defensa en el Gobierno de coalición presidido por Ariel Sharon, y responsable máximo de ejecutar gran parte de la política de represión de los palestinos.
Mitzna es un hombre con escasa experiencia y de conocimientos muy rudimentarios acerca de los mecanismos internos de un partido. Pero la tarea política que le espera es descomunal. Hereda un partido dividido y con escasa moral de victoria. Deberá reconstruir y cohesionar el voto tradicional del laborismo, sumido en una crisis de identidad tras el asesinato del ex primer ministro Isaac Rabin y la estrepitosa derrota de Ehud Barak en las elecciones generales de 2000. La colaboración de su partido con los nacionalistas del Likud en el Gobierno de Sharon ha ahondado esa pérdida de identidad frente al electorado.
El segundo reto de Mitzna será vencer al candidato Likud, presumiblemente Sharon, en las elecciones generales del 28 de enero. Algo que los observadores consideran imposible. Las encuestas sobre la intención de voto avalan este pesimismo, pues prevén una nueva pérdida en el número de escaños.
El nuevo líder laborista no se amilana por ello y despliega unas ambiciones políticas sin límites. Mitzna propugna, por ejemplo, una refundación del laborismo en torno al proceso de paz y al legado de Rabin. Así lo ha anunciado en la recta final de la campaña de las primarias. Mitzna se ha comprometido, en el caso de llegar a ser primer ministro, a cerrar en su primer año de mandato la totalidad de los asentamientos judíos de la franja de Gaza, reducir considerablemente la población colona en Cisjordania y reanudar las negociaciones con los palestinos.
Objetivo: 30 escaños
"Creo que todos los sectores del laborismo cooperarán si soy elegido. Tenemos vocación de poder y queremos aumentar nuestra influencia en la Knesset. Si el partido se une y cada uno hace un poco, podemos conseguir hasta 30 escaños. [Los sondeos otorgaban al partido 18 o 19 antes de las primarias]. Pero si somos incapaces de trabajar juntos descenderemos a 15 diputados, o incluso menos", dijo en un intento por conjurar la desunión, acabar con las luchas de clanes en el seno del laborismo y fomentar un espíritu de victoria.
El sector oficialista, defensor del continuismo, encabezado por Benjamín Ben Eliezer, no cree demasiado en las posibilidades de Mitzna. Días antes de las primarias acusaba al alcalde de Haifa de falta de rodaje, de inexperiencia parlamentaria y de practicar un discurso izquierdista e infantil, apoyado en fórmulas políticas ya fracasadas, en las que incluyen su defensa a ultranza del proceso de paz y el anunció de reapertura de diálogo con todo el frente palestino, sin excepciones.
Ben Eliezer, en un esfuerzo final por evitar su derrota, presentó en la noche del lunes un recurso ante el Tribunal Supremo en el que solicitaba un aplazamiento de la proclamación de los resultados, alegando que, al menos 4.500 votantes, tenían doble militancia, en el Likud y en el Partido Laborista. La demanda reclamaba que el tribunal aclare la situación de estos representantes antes de anunciar el resultado y que se proceda a repetir las primarias, si Mitzna gana por menos de 4.500 votos, que no parece el caso. Esta actitud del ex ministro de Defensa es condiderada "grotesca" y de "mal perdedor" por otros sectores del partido.
Las esperanzas de paz que se vislumbraban ayer noche, con el triunfo del frente de la paz en las primarias laboristas, se estrellaban de nuevo con la realidad de un conflicto, que se prolonga desde hace más de dos años: cinco palestinos, uno de ellos presunto militante de las Brigadas de Al Aqsa, fueron abatidos por una unidad de élite israelí en un tiroteo que se inició en la puerta de una mezquita en Tulkarem, tras los rezos con los que marcan el fin del ayuno del día en Ramadán.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de noviembre de 2002