Marcha atrás en la internacionalización de la economía española. La crisis mundial ha hecho plegar velas en la apertura al exterior, después de cuatro años de marcar máximos históricos. Según datos de Comercio, conocidos ayer, en el primer semestre del año, la inversión extranjera directa en España se ha recortado un 23,1% respecto del mismo periodo del año anterior y un 51,7% la española en el exterior.
Este cambio radical supone una vuelta a los niveles modestos de 1996 y corresponden a un periodo de incertidumbre en la economía mundial. Según previsiones de organismos internacionales, como la UNCTD, la inversión en el exterior se va a retraer este año un 27% en general y un 31% entre los países desarrollados. De cumplirse estas estimaciones, España aún se mantendría algo por encima en cuanto a la captación de inversiones.
Las cifras hasta el primer semestre indican que se profundiza la caída que comenzó el pasado año. En 2001, la inversión extranjera directa neta en España se redujo un 14% y en el primer semestre de 2002 el recorte se amplía hasta el 23,1%, con un volumen de 8.122 millones de euros. Una de las novedades es que Cataluña da un gran salto y pasa a ser la primera comunidad receptora, por delante de Madrid, hasta ahora en cabeza. Frente al descenso general, la inversión procedente de paraísos fiscales crece un 0,24%.
La inversión española en el exterior se ha contraído aún más. La caída es del 51,7%, hasta alcanzar 6.622 millones de euros, cuando en 2001 respecto de un año antes el recorte fue del 34,13%. Una de las causas que ha influido en este descenso es, según Comercio, la ausencia de grandes operaciones de privatización. La inversión en Latinoamérica se ha mantenido en conjunto, con un crecimiento del 0,21%. En Argentina, por ejemplo, se han producido operaciones "de menudeo" por valor de 340 millones de euros, cuando el pasado año hubo una desinversión de 1.350 millones de euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002