La inversión europea continúa inmersa en un mar de dudas respecto de la evolución futura de la economía y de los esfuerzos que las autoridades monetarias están dispuestas a hacer para encarrilarla adecuadamente.
Las reacciones de los mercados de valores en esta sesión reflejan la entrada de factores particulares en lo que hasta ahora era un análisis global, lo que ha llevado a la Bolsa española a quedar un tanto relegada por el factor riesgo que supone todavía la situación en Latinoamérica.
El Ibex 35 ganaba ayer el 0,62%, y el índice general de la Bolsa de Madrid, el 0,58%, mientras que París subía el 1,51%, y Francfort sólo cedía terreno al contagiarse de los constantes altibajos de Wall Street. La Bolsa alemana ganaba el 0,50% poco antes del cierre tras superar el 1% de subida en algunos momentos de la sesión. Londres subió el 1,27%.
Las consideraciones particulares favorecieron en algunos momentos a los títulos del banco SCH, que ha vuelto a generar liquidez mediante la venta del 24,5% de Santander Serfin, su filial en México, pero sólo fue hasta que esa constante necesidad de captar fondos de esta entidad hizo que los inversores se reservaran su opinión.
Para el conjunto de la eurozona, la diferente evolución de la inflación en Alemania y el resto de los países miembros anuncia dificultades para las autoridades monetarias, sobre todo por las renovadas presiones de algunos responsables alemanes, que consideran que el BCE no ha agotado su margen de maniobra para rebajar el precio del dinero.
La contratación en el Mercado Continuo sigue en niveles bajos, con 1.339,83 millones de euros negociados ayer, de los que el 55% se concentraba en tres valores y otro 10% procedía de operaciones institucionales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002