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La crisis del 'Prestige' se instala en el Congreso | CATÁSTROFE ECOLÓGICA

La Moncloa descarta una reunión con toda la oposición

El Gobierno rechazó ayer la pretensión de todos los grupos de la oposición de reunirse con el presidente del Ejecutivo, José María Aznar, para sacar del debate político la crisis del Prestige. "Para equivocarnos juntos", lo resumió Felipe Alcaraz (IU). "Tiene poco sentido, así no se solucionan los problemas", respondió el vicepresidente Rajoy, para quien esa iniciativa habría estado bien "si desde el principio se hubiera mostrado una actitud de responsabilidad".

Javier Arenas, secretario general del PP, apostilló: "¿Qué quieren: reuniones para hacer planteamientos demagógicos y sin propuestas? Pues no". A su juicio, esas "reuniones no son sinceras" pues se plantean a la vez que "dos mociones de censura", presentadas en Galicia contra Fraga.

El Ejecutivo aún no ha dado una negativa total a esa petición. Como primer paso, ha encargado al portavoz parlamentario del PP, Luis de Grandes, que se reúna con sus homólogos de todos los grupos para averiguar cuál sería el objetivo de esa cita. Pero en el Gobierno opinan que las unanimidades "sólo son necesarias en circunstancias en las que peligra la supervivencia de la propia democracia". En el resto de los casos, "lo lógico es que cada uno haga su papel: que el Gobierno tome decisiones y que la oposición las controle".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002