Los gritos de "dimisión" e "in-com-pe-ten-cia" (así, sincopado) fueron los más escuchados en las manifestaciones que se celebraron ayer en varias ciudades gallegas, convocadas por la Plataforma Nunca Máis para expresar su repulsa a la actuación del Gobierno central y del Ejecutivo autónomo en la catástrofe generada por el petrolero Prestige. En Vigo se celebró la más numerosa, con 130.000 participantes, según la Policía Local, que colapsaron el centro de la ciudad. "Exigimos la responsabilidad política y penal de los presidentes, delegados, ministros y conselleiros del PP", reclamó el intelectual Xosé María Álvarez Cáccamo. En todos los actos fue leído el mismo manifiesto.
La manifestación de Vigo partió de la plaza de España, donde aún permanecía la cola cuando la pancarta de cabeza, portada por el alcalde, el nacionalista Lois Pérez Castrillo, y dirigentes sindicales, ecologistas y vecinales, tocaba ya su final, en la puerta del Sol. Entre esta pancarta y el coche de megafonía que abría la marcha, un individuo disfrazado y armado de escopeta cubrió todo el recorrido parodiando al presidente de la Xunta, Manuel Fraga, cazando. "Queremos dimisión, ni olvido ni perdón", "Fraga, dimite, Galicia se va a pique", coreaban los manifestantes. "El del bigote, que chupe el chapapote", fue otra de las consignas más recurrentes.
Numerosos jóvenes se cubrieron con plásticos negros como alegoría del chapapote, que también recubría las estatuas al paso para insistir con el mismo tono firme y festivo en la "dimisión" y en la "in-com-pe-ten-cia". A ese mismo tono festivo se sumó un grupo de aficionados del Celtic de Glasgow, que hoy jugará con el Celta, blandiendo sus bufandas desde los balcones del hotel en que se hospedan. También fue festivamente coreado el grito que popularizó Julián Hernández, líder del grupo Siniestro Total: "Menos mal que nos queda Portugal".
Al final, antes del manifiesto común de la Plataforma Nunca Máis, fue leído un texto aprobado ayer mismo por el Consejo de Gobierno de la Universidad de Vigo, que se siente particularmente llamada a contribuir a paliar los efectos del desastre, para lo que pone todo su potencial humano y científico a disposición de la sociedad.
"Todos somos mar", comenzó diciendo Álvarez Cáccamo. "Cae en la rede el chapapote como caerán los Gobiernos responsables de esta tragedia, que no fue causa de catástrofe natural, sino consecuencia de oscuro comercio". El orador fue interrumpido en numerosas ocasiones por el mil veces repetido grito de "dimisión", sin que ello le impidiera hacer reír a los reunidos. "Tenemos una flota explosiva de marineros de verdad, con aparejos de fantástica tecnología punta". Aludió a las mentiras gubernamentales, dio las gracias a los marineros y voluntarios, a "este pueblo, que todo es mar y como mar no se somete. Todos somos mar, mar insumiso", concluyó.
Entre los manifestantes de Vigo se encontraba el portavoz nacional del BNG, Xosé Manuel Beiras, quien defenderá hoy en el Parlamento gallego una de los mociones de censura que habrá de afrontar el presidente de la Xunta. Los gallegos, dijo Beiras, "están haciendo lo que no hizo el poder político. Esto no son elecciones", añadió, "es una advertencia y una demostración de la voluntad de los ciudadanos".
Miles de gallegos más se manifestaron de forma simultánea en las principales ciudades y villas de la comunidad autónoma. En Pontevedra, cerca de 30.000 recorrieron las calles encabezados por los alcaldes de la comarca. En Ourense, el acto de protesta reunió a 15.000. Ataviados de negro, corearon frases como "Más pesqueros y menos petroleros" y "Qué va a comer la gaviota del PP".
En Santiago, otros 10.000 manifestantes se concentraron en la plaza Roja, donde participaron en una protesta muy similar a las celebradas meses atrás en contra de la Ley de Ordenación Universitaria. Cientos de jóvenes hicieron sonar de nuevo cacharros de cocina o panderetas, en una plaza abarrotada a la que muchos no pudieron acceder.
En A Coruña se manifestaron, por segunda vez en una semana, más de 10.000 personas (5.000, según la Policía Local). Luis Dopico, presidente de la Agrupación de Mariscadores, leyó el manifiesto, y el músico y escritor Xurxo Souto fue el encargao de hacer corear a la multitud una peculiar versión de Help, de Tony Ronald: "Shell, ayúdame/ en nuestro mar has puesto todo tu fuel /.../ y tiéndeme la mano, como a Mariano...", entre constantes gritos de "incompetencia" y "dimisión".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002