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Reportaje:Las hipótesis para contener el vertido | CATÁSTROFE ECOLÓGICA

Qué se puede hacer con el barco

Los expertos ven muy difíciles de aplicar las soluciones que se barajan para detener el fuel

Hay un barco en el mar partido por la mitad, a 3.600 metros de profundidad con 50.000 toneladas de fuel; con nueve grietas en la proa y cinco en la popa. Cada día, el barco suelta una diarrea de 125 toneladas de fuel que tardan 24 horas en subir a la superficie. ¿Qué hacer para detener la diarrea, para que esas 50.000 toneladas no lleguen nunca a las costas?

El presidente del comité científico creado el lunes por el Gobierno, Emilio Lora-Tamayo, dijo que se estudian tres posibilidades: la primera, intentar succionar el fuel aunque nunca se haya hecho a esa profundidad. La segunda, destruir el casco del barco con un misil para que salga de golpe a la superficie, y una vez allí recogerlo. Y la tercera, construir un sarcófago de hormigón que sirva de tumba al Prestige, un barco de 240 metros de eslora por 40 de manga. De momento, el submarino Nautile comenzó ayer a intentar soldar una de las grietas.

"Es la primera vez que veo que se están haciendo las cosas seriamente, escuchando a los que saben", señaló ayer el catedrático de Ingeniería Naval de Ferrol José María de Juan García. "Las palabras del presidente del comité científico el martes en EL PAÍS me han parecido muy sensatas. No obstante, todas las posibilidades de actuación me parecen dificilísimas. Succionar fuel a esa profundidad no se ha hecho nunca. La extracción de crudo en las plataformas petrolíferas se hace a un máximo de 3.000 metros. No más. Y el problema estriba en cómo conectar el conducto al casco del barco. Habría que perforar el casco en cada uno de sus tanques. Eso exige desarrollar una tecnología nueva".

"La segunda posibilidad", continúa el catedrático de ingeniería naval, "la de hacer impactar un misil y esperar a que suba el fuel a la superficie me parece la opción más sensata, siempre que se busquen unos días de tiempo en calma. Sería una explosión controlada, tanque a tanque".

"Y la tercera", prosigue, "la de crear un sarcófago de hormigón me parece sencillamente inviable. No existe tecnología para inyectar hormigón a esa presión. Además, el hormigón debería ir con un entramado metálico. Y se necesitarían hacer dos cúpulas, una para la proa y otra para la popa. Porque la otra posibilidad sería dejar caer hormigón en las dos partes del barco, sin armadura metálica, hasta que se formen dos montañas. Pero nadie podría garantizar que el fuel no se filtrara. De momento, creo que hacen bien en intentar sellar las grietas, aunque habría que ver cómo son. Si tienen gran longitud y los bordes irregulares, va a ser una empresa difícil. Y de todas formas, no sería más que una solución temporal hasta que se encontrara la definitiva".

Luis Ramón Núñez Rivas, director de la Escuela Técnica Superior de ingenieros navales de la Universidad Politécnica de Madrid, fue uno de los primeros expertos a quien el Gobierno recurrió para formar su comité científico. Núñez facilitó los nombres de tres expertos de la facultad que él dirige y los eximió, tal como le pidió el Gobierno, de cualquier labor docente durante los siguientes días. "Yo creo que sellar las grietas del buque a 3.600 metros es inviable. El Nautile no podrá trabajar demasiado cerca del casco por miedo a quedarse atrapado".

"Y la opción de succionar un fuel... también me parece imposible", prosigue. "Habría que incrustar un sistema en cada tanque y se corre el riesgo de destrozarlos o reventarlos. Además, para succionarlo, el fuel tiene que estar caliente, y ¿cómo lo pones a cincuenta grados en un sitio donde la temperatura es de dos o tres grados? La otra posibilidad, la de la explosión controlada, puede resultar exitosa con tiempo anticiclónico. Pero con mal tiempo, el fuel saltaría por encima de las barreras y de nada serviría reunir en la superficie a muchos barcos de limpieza", advierte Núñez Rivas.

Rafael Montero Vaquedano, subdirector del astillero Astano durante 31 años, cree que la opción de la cúpula de hormigón es "como de ciencia ficción". "En cuanto a lo de succionar el fuel a una profundidad de 3.000 metros..., no sé. No sé si la tecnología con que se extrae el fuel a 2.500 metros de profundidad se puede estirar hasta ese punto. Sería cuestión de consultarlo". Y en cuanto a sellas las grietas, la ve muy difícil. "Yo sé que se ha hecho a 100 metros, pero nunca a 3.600".

Robots para bombear el fuel

La empresa holandesa de salvamento marítimo Smit Tak tiene en preparación un proyecto para bombear las miles de toneladas de fuel que todavía se encuentran en el interior del Prestige, según confirmó ayer un portavoz de la compañía. Esta misma semana, Smit presentará su proposición a "varios gobiernos", entre ellos al español, y también a la UE. Smit Tak considera "posible" bombear el fuel utilizando la tecnología que ha desarrollado y que ya empleó en 1997 para bombear el crudo del interior de petrolero Nakhodka, hundido ese año en aguas japonesas a 2.500 metros de profundidad. "Esa tecnología se llama Pollution Recovery y en ella utilizamos robots que pueden trabajar desde el fondo", precisó el portavoz.Por lo que se refiere al precio de la oferta, el portavoz remarcó que los rescates del Nakhodka y del Prestige "no son comparables", porque éste se encuentra a 3.600 metros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002

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