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Palacio y Benaissa crean grupos de trabajo para superar la crisis de España y Marruecos

El ministro marroquí afirma que no volverá su embajador mientras sigan las causas de su retirada

Unos "grupos de trabajo sobre asuntos específicos que se reunirán próximamente" son el acuerdo más concreto alcanzado ayer por los ministros de Exteriores de España, Ana Palacio, y Marruecos, Mohamed Benaissa, al término de un encuentro que, según la española, fue importante por el mero hecho de haberse celebrado. Reiteraron su determinación de "dar un enfoque positivo a sus relaciones", pero no acordaron el retorno de los embajadores. Benaissa aclaró a su regreso a Rabat que no enviará al suyo "mientras sigan las causas" que provocaron su llamada a consultas.

La voluntad de superar el mal tono de las relaciones hispano-marroquíes en los últimos 15 meses, que incluye un incidente tan desestabilizador como el de Perejil, es, pues, clara.

En el breve comunicado conjunto publicado ayer, única información sobre el encuentro, las dos partes se declaran "plenamente conscientes de la importancia para los dos países de sus relaciones bilaterales", así como de la responsabilidad que comparten en el equilibrio de su región. También "reiteran su voluntad de mantener unas relaciones privilegiadas basadas en el respeto mutuo, la confianza y los intereses estratégicos compartidos".

Pero las cosas van tan despacio que con frecuencia ha quedado tiempo para que el comportamiento de los gobiernos desmienta esas buenas intenciones, que ya fueron expresadas el pasado 22 de julio en Rabat, cuando Palacio y Benaissa se vieron a cara de perro con el único objetivo de detener la escalada de la crisis.

Ayer el ambiente fue más distendido. La ministra tuvo el gesto inhabitual de recibir a su colega en el portal del Palacio de Viana y ambos bromearon sonrientes mientras posaban para los fotógrafos. En Rabat, apenas se miraron.

"Estoy absolutamente convencida de que hemos superado un tipo de calidad de relaciones", declaró posteriormente la ministra, que, sin embargo, dijo que no se atreve a decir que se ha superado la crisis, porque prefiere evitar ese término.

"Se trataba de restablecer un nivel de diálogo, yo diría que de complicidad", señaló también, poniendo de manifiesto las dificultades que encuentra la normalización de las relaciones. El comunicado conjunto pone en evidencia que lo conseguido ayer no es más que un primer paso, al declarar iniciado un "diálogo reforzado, sincero, profundo y exhaustivo que permita restablecer la confianza entre los dos países".

Las declaraciones de Benaissa a la televisión marroquí a su regreso a Rabat no permiten mayor optimismo. Calificó el ambiente del encuentro como de "calma y entendimiento" pero también de "claridad", y dejó sentado que no hay acuerdo para el retorno de los embajadores. En lo referente al de su país, aclaró que "mientras sigan las causas que han provocado la llamada a consultas" del embajador "seguirán los resultados", informa Efe.

En todo caso Palacio no prevé que ese regreso de embajadores se produzca antes de su próxima reunión con Benaissa, en enero en Rabat.

Los grupos de trabajo son el instrumento acordado para reforzar el diálogo e "impulsar las relaciones bilaterales sobre una base sana, clara y coherente, de conformidad con el espíritu" del tratado de amistad que España y Marruecos firmaron en 1991, dice el comunicado conjunto.

Según fuentes próximas a la reunión, ayer no se precisó ni el número, ni la composición de estos grupos. Tampoco las fechas en que iniciarán sus tareas.

Sí quedó establecido que los grupos deben girar en torno a cada uno de los problemas específicos que enturbian las relaciones hispano-marroquíes, comenzando por los más urgentes. Una fuente diplomática española señaló entre éstos el conflicto del Sáhara, que destaca entre las cuestiones políticas por el interés que en él tiene Marruecos y porque se inscribe en la agenda del Consejo de Seguridad de la ONU al que "a fin de cuentas, España se incorpora en una fecha tan próxima como enero", recordó la fuente citada. En relación con el Sáhara, el Gobierno español ha reiterado que no dejará de insistir en la necesidad de que el Frente Polisario acepte la solución que se proponga.

Benaissa mencionó asimismo en la reunión la reivindicación marroquí de Ceuta y Melilla, pero lo hizo para decir que es un tema en el que las dos partes mantienen posiciones irreconciliables, según fuentes españolas que interpretan que Rabat no reclama ningún grupo de trabajo al respecto. "El ministro Benaissa conoce las declaraciones tajantes que ha hecho el Gobierno de España sobre las cuestiones de la soberanía de Ceuta y Melilla", precisó Palacio. La ministra se refirió a la cooperación, al control de la inmigración y a la lucha contra el narcotráfico como otros temas abordados "aunque no a fondo", para que desarrollen los grupos de trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002