¿Cómo puede la Corporación municipal de Bilbao sentirse amenazada por una asociación de vecinos? Esta es la pregunta que nos venimos haciendo tras la réplica a nuestra carta de 27 de noviembre hecha por el teniente alcalde, señor Ibon Areso. Dice en ella que algunos ciudadanos amenazan al Ayuntamiento con los tribunales. Si este sentimiento de amenaza fuera real, como se desprende de su réplica, significaría que la envergadura de nuestra demanda contra el proyecto de las torres de Uribitarte es tal que tiene todas las garantías de prosperar.
Somos nosotros, señor teniente alcalde, quienes nos sentimos desamparados por quienes nos gobiernan. Nuestra reivindicación es completamente legítima -sólo ejercemos nuestro derecho de acudir al poder judicial- y busca, ante todo, el bien de la comunidad. Por tanto, nunca debería ser vista como una amenaza, sino como una forma de participación ciudadana. Si usted se siente amenazado es porque sabe de la debilidad de sus argumentos.
Nos hemos informado por expertos y sabemos que no había porqué cortar el tilo. De igual forma sabemos que las torres de Uribitarte esconden una operación privada de especulación inmobiliaria que, de manera discriminatoria y en detrimento del bien de los ciudadanos, usted y su gobierno municipal apadrinan.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de diciembre de 2002