Que el Ministerio de Defensa haya decidido aceptar candidatos a soldados profesionales a extranjeros que pertenezcan a países de Hispanoamérica y de Guinea Ecuatorial me parece bien; sin embargo, que se haya renunciado a exigir la carencia de antecedentes penales en sus países de origen me parece francamente peligroso.
¿Acaso no conlleva esto al riesgo de que nuestro Ejército se convierta en refugio de delincuentes?
Sé que una de las condiciones indispensables es que tengan permiso de residencia en España, lo que conlleva, y cito textualmente, "en teoría": según fuentes del Ministerio de Defensa, la Ley de Extranjería exige la carencia de antecedentes penales para conceder el permiso de residencia.
Eso, "en teoría".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de diciembre de 2002