Que este Gobierno no ha sabido gestionar la crisis originada por la catástrofe del Prestige es evidente. Ni ellos lo pueden negar.
Entonces, la estrategia que han montado, como en tantas otras ocasiones, es la típica de los malos políticos, a saber: si puedo, te engaño; si no te puedo engañar, te compro; y si no puedo engañarte ni comprarte, te machaco.
Dentro de este esquema, y como gran argumento para defenderse de la pregunta ¿por qué no se llevó el barco a una zona en vez de repartir el fuel por toda la costa?, dice Aznar que "aún no he oído a ningún alcalde decir que lo llevaran a su término".
Éste es su concepto de cómo gobernar. Si fuera aceptable, yo le preguntaría: señor Aznar ¿ha oído a alguna madre (o padre) decirle que quiere que su hijo sea el primer muerto en la guerra de Irak?
Confío en que, mientras tanto, siguiendo su lógica, no se le ocurra enviar a nadie a la impresentable batallita que quiere montar Bush y sus cómplices.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de diciembre de 2002