Algo tan habitual como dar los buenos días o asistir con asiduidad al centro escolar se convierte en todo un reto para los niños que, como Daniel o Jesús, participan en los módulos y talleres de la Fundación Proyecto Don Bosco de Jaén, que acaba de inaugurar sus nuevas instalaciones. No obstante, la entidad sin ánimo de lucro viene desarrollando desde hace dos años un programa de prevención e inserción sociolaboral y educativa para los niños y jóvenes más desfavorecidos de la ciudad. En su mayoría son niños que provienen de una familia desestructurada, cuyas características comunes son la libertad y ausencia de cualquier tipo de hábito o norma, señala María Isabel Martínez, trabajadora social de la fundación.
"Son niños que no acuden regularmente a clase y con problemas de relación"
Pero si esta ONG se distingue de otras es por el convenio que la Dirección General de Reforma Juvenil de la Consejería de Asuntos Sociales de la Junta firmó en diciembre del 2002 con Proyecto Don Bosco, convirtiéndose en la primera entidad andaluza que trabaja dentro de esta nueva perspectiva contemplada en la actual Ley del Menor de Andalucía.
Esta ley prevé una medida que obliga a asistir a diario a un centro diurno para realizar actividades de tipo educativo, formativo, laboral y de ocio como alternativa a los tradicionales centros de internamiento juvenil. El objetivo es conseguir que el menor asuma una responsabilidad e intentar recuperarlo socialmente, porque se actúa en una edad crítica, puesto que, "desde los 14 a los 18 años la persona aún se está formando y todavía está a tiempo de reconducir su vida", asegura Fernanda García, juez de Menores de Jaén.
Luis Liébana, psicólogo de la Fundación, reconoce que el equipo se encuentra ante una experiencia piloto en Andalucía, pero que no se aleja de la labor que durante mucho tiempo ha venido realizando con los jóvenes que asisten al módulo de necesidades educativas especiales. "Son niños que no acuden regularmente a clase, con problemas de relación y en muchas ocasiones con un elevado componente de violencia, que se encuentran en un entorno que poco a poco los va excluyendo de la sociedad", explica Liébana.
Y así también lo considera Fernanda García cuando, en la inauguración de los nuevos locales de la fundación, manifestó que no había diferencia entre el menor que comete una falta o delito y el resto de menores que no lo han cometido pero que se encuentran en las mismas situaciones de riesgo "en un entorno marginal, expulsados de sus centros docentes y con amigos en muchos casos delincuentes", puntualizó.
La Fundación Proyecto Don Bosco en Jaén está encabezada por el director, José González, que se ha rodeado de un equipo "joven e ilusionado" formado por dos monitores, dos educadores, el psicólogo y la trabajadora social que ven en el diálogo, el trato personalizado, la confianza y, "sobre todo, en la paciencia", a sus principales aliados.
José González confía en que la experiencia del módulo de reforma se extienda por los muchos centros diurnos que existen en la comunidad porque quien ha infringido una norma "merece también una apuesta y hay que darle la posibilidad de una reinserción, sobre todo cuando se habla de menores", manifiesta.
Es en estos casos cuando los miembros del equipo de la fundación se convierten en la única referencia estable y positiva en la vida de los jóvenes. De ahí que este proyecto tenga "más que de judicial, mucho de vocacional, al ser necesaria una mayor implicación personal y desde todos los ámbitos sociales", subraya la magistrada jiennense.
La fundación cuenta con un total de 60 plazas, de las cuales la mitad pertenecen al módulo de reforma, siendo éste el subvencionado por la Junta de Andalucía. El resto de actividades desarrolladas, así como el alquiler de los locales de la fundación, se financian con la colaboración de los socios y alguna subvención del Patronato Municipal de Asuntos Sociales.
Además del módulo de apoyo escolar y del de reforma, el centro tiene implantados talleres como el de talla, electricidad o informática que, junto a las actividades de ocio y recreo, "buscan, mediante la colaboración de las administraciones públicas, estimular y potenciar la personalidad y socialización de los chavales", indica el director, José González.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003