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El presunto asesino del Putxet se niega a declarar ante la policía

Pérez Rangel pasa hoy a disposición del juzgado de guardia

El presunto asesino del Putxet, Juan José Pérez Rangel, se negó a declarar el viernes por la noche ante la policía y esta mañana pasará a disposición del juzgado de guardia. La negativa del arrestado se produjo después de que su abogada le hiciese una indicación en presencia de los agentes para que se acogiera a ese derecho constitucional. La ley permite al detenido negarse a declarar, pero prohíbe que su abogado hable con él antes del interrogatorio para no condicionar la decisión del cliente. Por ese motivo, la policía dio cuenta del comportamiento de la letrada a la fiscalía, al Colegio de Abogados y a los dos juzgados de Barelona que investigan los crímenes de las dos mujeres ocurridos en el número 28 de la calle de Bertran de Barcelona durante el mes de enero.

Fuentes policiales explicaron ayer que, dada la gravedad de los hechos, han intentado ser especialmente cuidadosos en el cumplimiento estricto de la ley para evitar que la defensa pueda invocar durante la instrucción judicial de la causa o en el juicio alguna anomalía mientras el detenido estuvo a disposición de la policía. De ahí el recelo de los agentes y su decisión de comunicar el comportamiento de la abogada para evitar una nulidad judicial.

Los investigadores explicaron ayer que a las pruebas inculpatorias recopiladas desde la detención se sumó ayer una nueva: la identificación del detenido que hicieron varios testigos de la zona del Putxet, quienes aseguran haber visto por el barrio a Juan José Pérez Rangel a las horas en que se cometieron los crímenes de las dos mujeres. A diferencia de lo que ocurre en otros casos, la policía también ha evitado en esta ocasión que se difunda la foto del detenido para evitar que ese hecho también pueda restar valor a las declaraciones de los testigos en la instrucción de la causa o durante el juicio.

Pérez Rangel fue detenido el pasado jueves en la ronda Litoral de Barcelona y horas después la policía le condujo a su domicilio familiar de Sant Adrià de Besòs para participar en un registro. Allí se encontraron unas zapatillas deportivas cuya suela coincide con la huella del zapato que quedó grabada en la sangre del cadáver de María Teresa de Diego, de 46 años, asesinada el 22 de enero. La sangre, sin embargo, había sido lavada de la suela del calzado deportivo.

El detenido acudió a ese registro con la cara tapada, de la misma manera que saldrá hoy de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña sobre las 9.30 horas para ser conducido al juzgado de guardia de Badalona. A este partido judicial pertenece Sant Adrià de Besòs, el término municipal en el que Pérez Rangel fue detenido cuando viajaba en compañía de su madre. La juez de guardia deberá decidir únicamente si encarcela o deja en libertad al acusado, y el caso volverá después a los juzgados de instrucción de Barcelona.

Causas separadas

Los juzgados 15 y 26 son los que investigaban hasta ahora, por separado, los dos crímenes, pues a los ojos de la justicia se trataba de dos casos diferentes. En ambos casos las investigaciones estaban bajo secreto de sumario, dado el desconcierto inicial que causaron los hechos y las escasas pistas de las que se disponía. La policía asegura que no hay ninguna duda de que las dos muertes las causó la misma persona y que no hay más implicados en el caso. Por ese motivo, si, como es previsible, la justicia asume esa tesis, tramitará la causa un solo juzgado. Será el número 15, que fue el primero que empezó a investigar el crimen de Maria Àngels Ribot, de 49 años, ocurrido el 11 de enero. Al tratarse de un caso de jurado, la instrucción judicial es relativamente corta y podría estar acabada en cuestión de unos meses para que el acusado sea juzgado después por un tribunal popular. Serán los nueve miembros del jurado quienes deban evaluar las pruebas que lleven la fiscalía y el resto de las acusaciones al juicio.

Al margen de los testigos en los días que ocurrieron los dos crímenes y de las huellas del calzado ya explicadas, la policía asegura que dispone de pruebas "contundentes". Entre ellas, la huella de la palma de la mano del agresor encontrada en una bolsa de plástico junto al cadáver de la segunda víctima. Los investigadores aseguran que también han encontrado una huella en una de las tarjetas de crédito sustraídas a las víctimas, además de restos de piel y cabellos hallados junto al cadáver de María Teresa de Diego. El acusado, además, ha sido filmado por las cámaras de vigilancia de un establecimiento cuando retiró dinero con una tarjeta sustraída, y dos minutos después, por otra de los Ferrocarrils de la Generalitat situada a escasos metros del cajero automático.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003