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L'Òstia cumple 250 años

La Barceloneta dio ayer el pistoletazo de salida de los actos de conmemoración de la fundación del barrio en 1753

"¡Visca L'Òstia!", coreaban ayer los vecinos de la Barceloneta al final de la fiesta que dio el pistoletazo de salida a la celebración del 250º aniversario de este barrio de Barcelona. Para muchos vecinos del barrio marinero de la ciudad, sobre todo los mayores, la Barceloneta es todavía L'Òstia. Como suele ocurrir en estos casos, hay más de una versión sobre el origen de la denominación. En este caso, las que gozan de más consenso son dos. Una: que, por inverosímil que parezca, hace mucho tiempo la costa de Barcelona era rica en ostras. Y dos, que el barrio tomó el nombre del puerto italiano de donde procedían antiguamente barcos de mercaderes y comerciantes. "En realidad, lo que hacían era contrabando", aseguraba ayer un pescador ya retirado en la plaza del Mar.

La Barceloneta fue concebida en el siglo XVIII como fortaleza por el capitán general

Sea como sea, la gente de la Barceloneta salió ayer por la tarde a la calle desafiando el frío para asistir al espectáculo con el que Comediants abrió la celebración. Como no podía ser de otra forma, la fiesta comenzó en el mar. Cuatro barcos pescadores desfilaron frente a la playa con las luces encendidas y soltando bengalas en el mar. Aunque desde la playa era inapreciable, encabezaba la comitiva el barco del vicepresidente de la cofradía de pescadores, Juan Antonio Caparrós, que botó el barco el año pasado y lo bautizó homenajeando al barrio: L'Òstia, una vez más.

El espectáculo continuó en la playa, hasta donde llegó una reproducción de la primera piedra del barrio. Es una piedra de 1753 que aún se conserva y que hoy desfilará por las calles del barrio en un pasacalle que efectuarán las entidades escenificando los momentos clave de su historia.

El origen de la Barceloneta está ligado a las tierras que desde el siglo XV el puerto había ganado al mar. Con el tiempo, este espacio que quedaba fuera de las murallas de la ciudad fue ocupado por hombres de mar: pescadores, estibadores, mercaderes y artesanos. Pero el barrio como tal fue concebido como fortaleza por el marqués de la Mina, capitán general de Cataluña, quien encargó su construcción al ingeniero militar Juan Martín Cermeño. Cermeño diseñó la trama cuadriculada que caracteriza al barrio, una estructura que planeó para levantar casas unifamiliares de planta y piso. La construcción fue muy rápida y desde la primera piedra de 1753 hasta 1759 ya se habían levantado 329 casas. El barrio crecía deprisa, y la cuadrícula inicial se amplió. Además, a las casas originales comenzaron a sumarse un segundo, tercero y hasta cuarto piso. Pero los añadidos eran insuficientes para asumir la densidad que el barrio ganaba día a día. Ahí aparecieron los quarts de casa, producto de la supresión de la comunicación entre las distintas plantas y la posterior división de viviendas. Tenían, y todavía muchos tienen, 30 metros cuadrados y son una de las señas de identidad del barrio. Muy cotizados en la actualidad, cuando algunos están dispuestos a pagar una fortuna por vivir en el barrio.

Pero ni la llegada de forasteros, ni el crecimiento del mismo barrio, ni la expansión de la gran Barcelona, que con los siglos ha rodeado L'Òstia, han acabado con orgullo de pertenecer al barrio del mar de la ciudad. O quizá precisamente por esto el sentimiento continúa tan vivo. Tanto, que muchos todavía dicen que van a Barcelona cuando cruzan la ronda Litoral.

"Para nosotros la Barceloneta siempre será nuestro pueblo, el pueblo de la gente del mar", decía ayer el presidente del Centre d'Esports Barceloneta, Miquel Martí, momentos antes de que finalizara la fiesta, como es tradicional en los espectáculos de Comediants, con un correfoc por el paseo Marítim.

La celebración del cuarto de milenio de la Barceloneta se prolongará durante todo este año. Mañana el alcalde, Joan Clos, presidirá en el Ayuntamiento el acto institucional de celebración. No faltarán a la cita representantes de los coros del barrio. En abril, el día de Sant Jordi, se presentará un libro conmemorativo del aniversario. Éste se cerrará en septiembre, con una exposición y la fiesta mayor, que coincide con el día de Sant Miquel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003