Unas 200 personas se dieron cita ayer en la plaza Imperial Tárraco a las diez de la mañana para empezar nuevas batidas en busca de pistas sobre la desaparición de Gloria Sanz, la médica de Tarragona que falta de su casa desde el pasado 18 de enero. La policía continúa a la espera de las pruebas de ADN practicadas en los restos de sangre hallados en la habitación de la chica y en el maletero del taxi de su novio, Fernando Adalid, que se encuentra en paradero desconocido desde el 23 del mes pasado. Las cuentas bancarias de Fernando Adalid, de quien se sospecha que huyó a Amsterdam, han sido congeladas.
Los concentrados se dividieron en 10 grupos para rastrear la zona comprendida entre el campo del Nàstic y la población vecina de El Catllar. Esta área se encuentra al norte de Tarragona, totalmente opuesto al barrio de Torreforta, donde se encontró el vehículo de Gloria, en una operación que se sospecha que pudo tener el objetivo de despistar a los investigadores. A los familiares y amigos de Gloria se sumaron efectivos de Protección Civil, que se vieron reforzados por personal procedente de Lleida que aportaron a un doberman, Spit, especializado en rastrear y buscar personas. Cuatro perros de Protección Civil de Tarragona también participaron en la búsqueda, que continuará durante la mañana de hoy. Un helicóptero de los bomberos, lanchas de la Cruz Roja y espeleólogos, que se encargaron de buscar en cuevas, pozos y barrancos, también colaboraron en la búsqueda de pistas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003