El incendio declarado a primera hora de la tarde del viernes en el parque natural de Sierra de Espadán, en la provincia de Castellón, había arrasado anoche unas trescientas hectáreas de rico bosque y seguía activo al menos en dos frentes. Los responsables de la extinción del fuego asumían a última hora de la tarde que sería imposible controlar las llamas durante la noche. Los vecinos de Eslida, la localidad más próxima al incendio, permanecieron en alerta durante buena parte de la jornada. Las enormes llamas eran visibles a una distancia de 40 kilómetros de la zona afectada.
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La llegada de medios aéreos y su efectividad contra el fuego tranquilizó, a primera hora de la mañana, a los vecinos de la población más cercana al foco inicial, los vecinos de Eslida, que superaron una larga noche en la que las amenazantes llamas que consumían árboles y matorrales en el rico paraje natural eran visibles desde una distancia de cuarenta kilómetros.
A la hora del cierre de esta edición, el número de hectáreas a las que había llegado el fuego era de 300, aunque seguía teniendo dos frentes activos: uno hacia el norte de la población, en dirección a Chóvar y otro al sur, hacia Aín. Los responsables de las tareas de extinción asumían que sería imposible controlar las llamas durante la noche, cuando no pueden operar los medios aéreos.
La Generalitat Valenciana desplegó todos los medios posibles con fin de acabar con un fuego que, en otras circunstancias, hubiera sido apagado en pocas horas. Sin embargo, el viento, que durante el viernes sopló en rachas de hasta 115 kilómetros por hora, impidió la acción de los medios aéreos y dificultó la labor de los efectivos terrestres.
Además, las brigadas de bomberos tuvieron que superar más de un problema, no sólo para el acceso a las dependencias que el Consorcio de Bomberos tiene ubicadas en la misma localidad de Eslida, sino, por ejemplo, porque las bajas temperaturas, durante la noche, helaron el agua que permanecía en algunas mangueras utilizadas en las tareas de extinción.
Tres hidroaviones
Durante la mañana de ayer, con un viento más moderado aunque con rachas, en el peor de los momentos, de entre 40 y 50 kilómetros por hora, se pusieron en marcha más de una docena de medios aéreos entre los que se encontraban tres hidroaviones, dos de ellos procedentes de Madrid y otro de Salamanca.
Las características que estos aparatos precisan para el llenado de sus depósitos provocó el cierre del tráfico marítimo en el puerto de Sagunto, ya que el lugar desde el que habitualmente se toma el agua, la Albufera de Valencia, se encuentra a una mayor distancia y, por lo tanto, las descargas hubieran sido menos frecuentes.
Por su parte, los helicópteros estuvieron abasteciéndose de las piscinas cercanas durante buena parte de la mañana. Éstos fueron los aparatos que, visiblemente, hubieron de realizar maniobras de mayor precisión para llegar a los pequeños focos de las zonas más bajas del parque natural.
En cuanto a los medios terrestres, en la extinción participaron unas veinte brigadas y cerca de setenta vehículos, con lo que el total de personas movilizadas en la lucha contra el fueto ronda las trescientas.
Guardia Civil y Policía Autonómica también colaboraron en la coordinación y regulación del tráfico por carretera ya que todos los accesos a la localidad de Eslida fueron cortados con el fin de que la entrada y salida de vehículos de bomberos fuera más fluida.
El parque natural de la Sierra de Espadán es el de mayor extensión de la Comunidad Valenciana, con una superficie protegida de 32.000 hectáreas. Según explicó ayer el consejero de Medio Ambiente, Fernando Modrego, las especies más afectadas por el fuego son pinar y alcornocal.
El parque cuenta también con unas 4.000 hectáreas pobladas de alcornoques, de las que han ardido unas 100, mientras que otras 180 corresponden a pinar.
Sin embargo, Modrego quiso precisar que el fuego no ha arrasado este centenar de hectáreas sino que, en algunos puntos, la afección se limita a las copas de los árboles.
El perímetro marcado por las llamas guardaba un bosque maduro aunque el consejero de Medio Ambiente señaló que el alcornoque es una especie que rebrota fácilmente.
Por su parte, el consejero de Administraciones Públicas, Carlos González Cepeda, mantuvo dispuesto el dispositivo de evacuación de los más de 700 vecinos de Eslida hasta bien entrada la tarde.
Así, nueve autobuses permanecieron en el cercano municipio de Artana como medida de prevención. Durante el viernes, se decretó la evacuación obligatoria del municipio, aunque posteriormente se retiró. Aún así, hubo quien optó, de forma voluntaria, por abandonar su vivienda, sobre todo, gente mayor y familias con niños, ante la amenaza de que la virulencia del viento pusiera nuevamente en peligro el casco urbano.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003