Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El IVF destina el doble de fondos a salvar empresas que a crearlas

El Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), órgano financiero vinculado a la Consejería de Hacienda, destinó a lo largo de 2002 el doble de dinero a mantener estructuras empresariales activas y salvar empleos que a incentivar la creación de nuevas sociedades, según se desprende de una nota oficial difundida ayer por la Generalitat.

El IVF destinó 23 millones de euros a financiar 15 propuestas destinadas a garantizar la "consolidación empresarial" de sociedades en marcha. Según la nota oficial, la aportación pública generó una inversión de 78,2 millones de euros que permitió mantener 10.784 puestos de trabajo y generar otros 360 nuevos empleos.

Los incentivos a la creación de 10 nuevas empresas durante 2002 sumaron 12 millones de euros. El conjunto de la inversión prevista en los proyectos sometidos al IVF ascendía a 121,5 millones de euros y se tradujo en la creación de 773 nuevos puestos de trabajo.

Avales al riesgo

A lo largo de 2002, el IVF avaló 131 proyectos considerados de riesgo a través de la Sociedad de Garantía Recíproca. Las iniciativas empresariales consideradas de riesgo y que no consiguen financiación a través de cauces regulares que se acogieron a los programas de apoyo a la financiación se elevaron a 131.

El volumen de avales concedidos por el IVF para el capítulo de riesgo sumó 20 millones de euros, destinados a generar una inversión inducida en torno a los 40 millones y traducirse en más de 860 nuevos puestos de trabajo.

El papel del IVF como mediador en conflictos en empresas que atravesaban una situación complicada a lo largo de 2002 permitió salvar 1.522 puestos de trabajo fijos, según la nota oficial.

De acuerdo con el calibre de precariedad laboral que sufre el mercado de trabajo valenciano, la misma mediación del organismo oficial se tradujo en el mantenimiento de 5.493 empleos de carácter eventual o discontinuo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003