"¿La amenaza de Segunda? Eso no se me pasa por la cabeza", dijo fríamente Mendieta a la salida del Calderón. "Quedan muchos partidos, pero hay que reaccionar rápidamente para salir de esta situación tan peligrosa", se sinceró De Boer. Hundidos, impotentes, con la moral por tierra, los azulgrana abandonaron el estadio rojiblanco con el riesgo real de acercarse hoy definitivamente a los puestos de descenso. "No podemos seguir así", resumió Puyol. El Barça se ha estancado desde hace tres semanas en 23 puntos, tres más que el Espanyol, que ocupa el puesto 18º. La dimensión de esta crisis histórica quedó reflejada anoche de forma sangrante. Los azulgrana, que hasta hace poco eran el estandarte de la filosofía ofensiva, han encajado en la Liga ya más goles (28) que los que han anotado (27).
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El presidente Joan Gaspart presentará este mediodía en el Camp Nou a Radomir Antic como nuevo entrenador del Barça, el hombre en el que se han puesto todas las esperanzas para levantar el ánimo de un equipo roto que sólo ha sido capaz de ganar dos partidos (Mallorca y Recreativo) de los últimos once, en siete de los cuáles no ha marcado. Los datos provocan escalofríos. El Barça solo ha sido capaz de marcar dos goles (el día de la derrota ante el Valencia) en cuatro partidos. Antic, que vio el choque de ayer desde su casa en Pozuelo ante un ordenador con la táctica del Barça, no ha llegado a tiempo de pedir refuerzos. El mercado de invierno se cerró justo cuando él llegó a un acuerdo para relevar a Van Gaal. Pese a que es evidente la escasa capacidad ofensiva del equipo, Gaspart no ha fichado a ningún goleador y ha preferido centrarse en reforzar la defensa. Sorín, el lateral argentino del Lazio, jugará cedido en el Camp Nou hasta final de temporada.
"Hemos actuado de acuerdo con los técnicos y Antic, estaba conforme con la llegada del defensa", dijo anoche en el Calderón el vicepresidente Sixte Cambra. La situación es tan dramática que muchos pensaron ayer en Luis García, el autor del tercer gol. El delantero catalán había salido de La Masia, pero el club prefirió traspasarle este verano al Atlético aunque se reservó una opción de recompra. "Yo no pienso en eso", dijo el jugador, espantando la posibilidad de volver al Camp Nou. "Estoy aquí muy bien y confio en quedarme muchos años".
Los nervios empiezan a cundir en el Barça. Antonio de la Cruz, que fue técnico por un día, encajó airado la derrota. El entrenador contestó con enfado cuando se le planteó que la salida de Van Gaal no había actuado de revulsivo: "Yo interpreto que esta pregunta tiene bastante mala leche. Entiendes poco de fútbol si creías que hoy íbamos a pasar como una apisonadora por encima del Atlético ¿Que has visto mal anímicamente al equipo?", continuó. "Pues ves bastante mal. Ve a Opticas Morató. No ves nada. La actitud ha sido bastante más positiva y el equipo ha estado bien plantado". Aunque admitió que "el desequilibrio defensivo es importante".
Poco después, Sergi, el lateral rojiblanco y ex capitán del Barça, admitía que le dolía la situación de su antiguo club. "He sufrido cuando he ido a su vestuario y he visto las caras. Hay mucha preocupación. Y esto pasa por cosas explicables y otras que no lo son tanto. No es fácil: son jugadores que están habituados a luchar por títulos y que ahora están así. Mi consejo es que sean fuertes. Lo mejor es que no miren arriba y que vayan paso a paso porque a lo mejor no llegan".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003