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El modelo de la 'ecotasa' balear

La implantación de la ecotasa en Baleares (pago de una media de un euro por turista en los hoteles de esta comunidad) ha sido motivo de controversia en el sector durante los últimos meses. El sector hotelero se siente discriminado ante el resto de los subsectores turísticos por tener que financiar con un impuesto la reconversión del modelo turístico de estas islas, que busca frenar la masificación y recuperar el patrimonio cultural. Baleares ha pasado a ser el tercer destino, después de Cataluña y Canarias, y encadenó en 2002 su tercer año de pérdida de turistas. Solamente el pasado año cayó el 7,9%. El consejero de Turismo de Baleares, Celestí Alomar, del PSOE, cree que la ecotasa no ha influido en la pérdida de turistas, porque ya era un mercado maduro que apuntaba a la baja. Para Alomar, los 24 millones de euros recaudados desde mayo a diciembre y los 42 millones de este año servirán para recuperar patrimonio, transformar zonas turísticas y hacer un turismo sostenible. A su juicio, hay que huir de la respuesta mecánica a la masiva demanda para cuidar el medio y sentar las bases de un futuro más racional. Para Alomar, "por la vía de masificación íbamos al desastre y a la pérdida de clientes". El consejero cree que hay que consolidar el actual mercado turístico alemán, pero poner coto a la masificación. En este sentido, algunos empresarios han observado que la invasión de turistas alemanes produce en algunas zonas de mucha concentración cierto rechazo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003