El fuel del Prestige amenaza seriamente con teñir de negro el litoral de Euskadi y el de Cantabria. Es lo que vaticinó ayer el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, en una rueda de prensa convocada de urgencia para alertar sobre el peligro que se cierne sobre la costa. Si el tiempo no ayuda, como se prevé, "en tres o cuatro días" puede llegar "una auténtica marea negra", dijo. "No me atrevo a cuantificar exactamente la cantidad, pero cientos de toneladas".
Imaz lanzó la voz de alarma tras conocer las predicciones de los técnicos: "Lo que no se pueda recoger hoy y se encuentre en el mar por debajo del paralelo 44 terminará impactando sobre la costa cántabra y vasca en los próximos tres o cuatro días". La zona previsiblemente más afectada será, dijo, "la comprendida entre cabo Ajo, cabo Mayor y cabo Machichaco, y en especial las áreas no protegidas del viento del noroeste".
Las labores para frenar la llegada del fuel al litoral vasco continuaron ayer. 140 embarcaciones, asistidas por helicópteros del Departamento de Interior, aprovecharon la tregua meteorológica para lanzarse al mar a recoger chapapote, tarea dificultada por los fuertes vientos y las olas hasta de tres metros.
En Asturias, la costa recibió fuel del Prestige por segundo día consecutivo. La directora general de Seguridad Pública del Gobierno del Principado, Fina Álvarez, dio cuenta de que numerosas playas amanecieron con manchas de dimensiones que oscilan entre el tamaño de "lo que se viene denominando como galletas" y otras que alcanzan las proporciones de "una tortilla de patata", informa Javier Cuartas.
"Se supone que son los restos de la primera marea negra, que todavía fluyen por el Cantábrico diseminados, se desplazan de forma dispersa y no componen una concentración de manchas especial", añadió Álvarez.
En Cantabria, a muy poca distancia de la orilla del mar, varias decenas de embarcaciones se ocupaban de succionar las manchas de hidrocarburo. Desde el Sardinero, libre de combustible, era visible el trajín de los barcos concentrados apenas dos millas mar adentro, informa Jesús Delgado.
Hasta ayer los residuos retirados de las playas y costas rondan las 46.000 toneladas, según datos del Ministerio de Medio Ambiente citados por Efe.
Cousteau, en Madrid
Jean Michel Cousteau, el hijo del legendario oceanógrafo francés Jacques Cousteau, visitó ayer en Madrid la feria sobre submarinismo Tourbuceo. Cousteau hijo, oceanógrafo de la sociedad Ocean Futures, aprovechó para presentar un fragmento del documental que está elaborando sobre el desastre ecológico del Prestige. Su propósito: "Que la filmación de las consecuencias ecológicas y sociales de la marea negra sirva para convencer a los líderes políticos y a los Gobiernos de que algo así no puede volver a ocurrir y que es necesario cambiar la normativa vigente para evitarlo".
El equipo de Ocean Futures rodará un documental con los efectos del vertido en el medio ambiente y las personas afectadas, así como los testimonios de ecologistas y voluntarios que han participado en las tareas de limpieza en las costas gallegas. En el fragmento ofrecido ayer, junto a distintas imágenes del desastre, aparecían frases como "para asegurar el futuro del planeta azul, cada gesto cuenta"; "no hay excusa, esto es un acto criminal"; "40.000 aves afectadas, 15.000 muertas, 5.000 pescadores sin trabajo"; "necesitamos urgentemente nuevas normas, los barcos monocasco y anticuados deben ser eliminados".
Cousteau pretende hacer llegar el vídeo, que no supera los cinco minutos, a los Gobiernos de los países europeos para convencerles de que es menos costoso prevenir que actuar tarde y mal.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003