La prensa económica se ha convertido en una derivada brillante -sobre todo en algunos países- del negocio periodístico. Probablemente el auge de la información económica puede explicarse en términos estrictamente cartesianos; al fin y al cabo, el número de personas implicadas en operaciones económicas ha aumentado exponencialmente durante el siglo pasado y el proceso continúa imparable en los dos primeros años de la centuria actual. La extensión de la financiación bancaria, la comercialización sofisticada de productos de gran valor añadido y la extraordinaria difusión del capitalismo popular explican de forma suficiente el fenómeno. Pero existe un plus, una especie de mística que aumenta el atractivo de la prensa económica. La personalidad de los empresarios triunfantes suele ser tan atractiva o más que el repetitivo mundo de los políticos; y las historias ejemplares de botones convertidos en presidentes de bancos, reyes del petróleo o príncipes de la informática han sustituido a los cuentos de hadas en el imaginario popular. No se trata de que los ricos sean diferentes, como explicó con tintes tautológicos Scott Fitzgerald, sino que esa diferencia sigue siendo un océano que al lector le gusta explorar.
Prensa Económica. De la Lloyd's list al wsj.com
Ángel Arrese Ediciones Universidad de Navarra ISBN 84-313-2035-4
Arrese aborda con ánimo notarial la historia de la prensa económica, desde las publicaciones similares a los prospectos farmacéuticos que informaban de los mercados locales (currents) y de comercio internacional. Los antecedentes son la Lloyd's list de Edward Lloyd y el Course of Exchange de John Castaing. Entre ellos y el periodismo digital media un proceso de transformación industrial y tecnológica muy intenso que el propio autor sintetiza como paralelo al tránsito del capitalismo comercial al capitalismo popular.
A ese espítitu notarial se le escapan pocos acontecimientos. En realidad, el texto es una relación ampliada, sintética y construida cronológicamente de las publicaciones que han significado algo en la información económica. Por esa razón, la prensa estadounidense y británica aparece como claramente privilegiada en las páginas de Prensa económica. En este repaso también resulta privilegiada la visión económica liberal y neoliberal, dominante en las publicaciones del mercado anglosajón. Véanse si no las páginas editoriales del Financial Times o The Wall Street Journal.
Por la propia naturaleza del libro, están menos desarrolladas la evolución interna del negocio periodístico y las variaciones de los objetivos de información de los diarios, obligadas por los cambios de intereses de los lectores, motivados, a su vez, en una espiral muy propia de los mercados capitalistas, por esa implicación creciente de los lectores en operaciones económicas complejas que se han mencionado, desde la búsqueda del diferencial de rentabilidad para los ahorros hasta la inmersión en la Bolsa de los patrimonios familiares. Estos cambios hacen que la prensa económica sea hoy un negocio de gestión áspera que requiere no sólo un buen producto final en términos de objetividad e independencia profesional, sino también un despliegue importante de marketing. Quizá la conclusión más acertada sea que a la prensa económica le crecen más problemas que a la que se dedica a la información general.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de febrero de 2003