El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, anunció ayer la apertura de la tercera oficina de inmigración en el extranjero, concretamente en la capital de Ecuador, Quito, un día después de que el Gobierno central rechazara toda colaboración con la Administración catalana en este asunto.
Con motivo de la inauguración de la primera oficina, el pasado noviembre en Varsovia, la Generalitat remitió a la Secretaría de Estado para la Inmigración un borrador de convenio con el objetivo de evitar futuros conflictos e invasión de competencias entre ambas administraciones.
En su carta de respuesta, el Gobierno del PP sostiene que sus competencias sobre inmigración son "irrenunciables" y limita la labor catalana a apoyar a los empresarios que desean contratar mano de obra en origen. Pujol reconoció ayer, durante su intervención en la Escuela de Invierno de Convergència Democràtica, que las restricciones que impone el Ejecutivo central pueden provocar "el ahogamiento" de la oficina de Varsovia, la única que funciona hasta el momento.
El próximo mes de marzo, el conseller en cap, Artur Mas, inaugurará la de Casablanca, capital económica de Marruecos, que estará ubicada en la Casa de Cataluña, una especie de embajada.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de febrero de 2003