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CARTAS AL DIRECTOR

No a la masacre

No estoy de acuerdo con el No a la guerra. Me parece un eslogan desafortunado. ¿Por qué No a la guerra? ¿De qué guerra? Lo que pretende Bush, con el apoyo de fieles acólitos y servidores como Blair y Aznar, ¿sería acaso una guerra, o sea, potencia contra potencia? ¿Verdad que no?

Además, esta mal llamada guerra no buscaría lapidar (con bombas) al tirano, al terrorista Saddam Hussein, sería una matanza, una carnicería contra el inerme pueblo iraquí perpetrada por el eje de la guerra que conforman Bush, Sharon, Blair, Berlusconi y -aquí me duele- Aznar.

Y me duele lo de Aznar porque, aunque me pese, es mi presidente y me involucra, como español, en la masacre. Por eso, como lo que se pretende -justifican- es dejar fuera de combate al vil Saddam, encárguese a la CIA de este menester, que tiene sobrada y probada competencia en trabajos de esta índole.

Retornando al principio, si bien no estoy de acuerdo con el lema, pues me hubiera gustado algo más contundente (No a la masacre, al asesinato, etcétera), me parecería maravilloso que en España, en Europa, en el resto del mundo, pudiéramos contribuir a parar la criminal agresión poniéndonos de nuevo la pegatina hasta que la ONU, la OTAN, los organismos internacionales, se vieran obligados a exigir a Bush que renuncie al terrorismo de bombardear al pueblo iraquí. Lo sugiero a quien corresponda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de febrero de 2003