Ya sabemos las teorías verificadas empíricamente de nuestro alcalde sobre la marginación social: en el mundo en que vivimos las bolsas de marginación las llenan los drogadictos, los alcohólicos y las familias monoparentales. Drogadicto: dícese de persona adicta a ciertas sustancias: estupefaccientes, etc... Su propia adicción, así como las causas de ésta puede (no siempre) introducirles en una situación de pobreza, carencia de cobertura de las necesidades más elementales y desarraigo familiar y social.
Alcoholismo. Dependencia del alcohol. En ocasiones, las causas de esta dependencia, sumadas a la dependencia misma, pueden llevarles a una situación de pobreza, carencia de cobertura de las necesidades más elementales y desarraigo familiar y social.
Familias monoparentales: dícese de aquellas que cuidan y sacan a sus hijos adelante. En muchas ocasiones en condiciones límites de subsistencia.
Si algo tienen en común estos tres colectivos es la mala suerte de encontrarse en la sala de espera de los Servicios Sociales solicitando una ayuda de emergencia social o la gestión del ingreso mínimo. Ahora bien, comparar a las familias monoparentales (personas con pocos recursos que deciden dar todo lo que tienen: su ser mismo, su energía, su juventud, la totalidad de su existencia y su proyecto de futuro, a la crianza de unos hijos) a las dos anteriores, o incluso meterlas a los tres en el mismo saco, significa desconocerlo todo de los sectores más desprotegidos y por tanto más necesitados de su alcaldía... ¿A qué se ha dedicado estos años, señor Manzano?... Uno puede no saber adónde va, pero no es perdonable, desconocer de dónde viene...
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de febrero de 2003