Me fastidia que me hayan subido el precio de la barra de pan. Me fastidia que me hayan subido el precio de la compra de alimentación semanal, por cierto, cada semana más mermada. Me fastidia que me hayan subido el precio del gasóleo, el cual encarece mi trasporte privado y mi calefacción comunitaria. Me fastidia que me hayan subido los precios del transporte público.
Pero sobre todo me fastidia que el Gobierno se burle de mí diciendo que los precios han bajado en enero, un engaño popular más ¿O acaso España va bien?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de febrero de 2003