Las calles de Madrid volvieron a reunir ayer una de las más multitudinarias concentraciones populares contra el terrorismo. Un millón cien mil personas, según la Delegación del Gobierno, acudieron a la convocatoria contra el último asesinato de ETA, el del teniente coronel Pedro Antonio Blanco. A la cabeza de la protesta se pusieron el actual presidente del Gobierno, José María Aznar, y sus tres antecesores en el cargo: Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo y Felipe González. El actor vasco Imanol Arias leyó el comunicado conjunto: "¡No queremos ni un solo muerto más! ¡ETA, kanpora [fuera]! ¡Iros! ¡No os queremos!".
La afluencia a la concentración, convocada con el lema "Por la paz y la libertad: ¡Terrorismo no!", desbordó las previsiones. Con el pueblo estuvieron representantes de los partidos, las instituciones, sindicatos, empresarios y movimientos sociales. La mayoría coincidó en pedir unidad frente a ETA. Sólo se echó en falta a representantes del PNV y EA, que expresamente renunciaron a manifestarse en la ciudad en la que los terroristas habían hecho estallar el viernes el coche bomba que acabó con la vida del militar Pedro Antonio Blanco. Horas antes de la manifestación, de madrugada, varios encapuchados lanzaron cuatro artefactos contra la vivienda de un vecino de Getxo y otros nueve contra la Comandancia de la Guardia Civil en San Sebastián.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de febrero de 2003