El Gobierno anunció ayer el acercamiento de 105 presos de la banda terrorista ETA a cárceles más próximas a sus lugares de residencia en el País Vasco. La medida se adopta pocos días antes de cumplirse un año desde que ETA inició una "tregua indefinida" y sólo dos semanas después de que el Gobierno informara de que los contactos con la banda están suspendidos. Con el traslado de presos, además, el Gobierno toma la iniciativa ante la ofensiva nacionalista que tendrá como ejes la reunión de la asamblea de municipios vascos prevista para el próximo día 18 y el primer aniversario del Pacto de Lizarra.
La medida puesta en marcha por Interior tiene como principales
beneficiarios a 69 internos clasificados en segundo grado (régimen que da
acceso a beneficios penitenciarios) que han sido trasladados a prisiones
del País Vasco (24) o a establecimientos de provincias relativamente
cercanas. A otros 33 presos de primer grado (el régimen más duro) se les
traslada a prisiones menos alejadas de Euskadi. Además, se traslada a tres
presos preventivos y a otros cinco se les concede el régimen abierto. El
ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, resaltó que el paso dado se debe
a que ETA lleva más de un año sin cometer asesinatos. Desde entonces, 180
presos han sido excarcelados y otros 135 están en prisiones menos alejadas
del País Vasco. Hoy quedan 405 etarras en prisión. Los criterios que ha
utilizado el ministerio no se basan en la renuncia de los presos a los
postulados de ETA. Se ha tenido en cuenta el tiempo de pena cumplido y la
participación en las actividades de los centros penitenciarios. Entre los
presos trasladados figuran los implicados en el intento de atentado contra
el Rey en Mallorca en 1995 y el asesino del senador socialista Enrique
Casas. La iniciativa fue acogida con satisfacción por los partidos
estatales y con críticas por los nacionalistas vascos. El portavoz del PNV,
Joseba Egibar, aseguró que la medida "llega tarde y mal" y que es "tímida y
vergonzante". Más duro fue el portavoz de HB, Arnaldo Otegi, para quien el
paso de ayer es "una burla". Otegi acusó al Gobierno de utilizar a los
presos como "instrumento político" y como chantaje.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de febrero de 2003