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Reportaje:

Dibujos para explicar la verdad

Editado en Granada un libro sobre infografía forense, la reconstrucción de delitos y accidentes en 3D

El coche del acusado viajaba a 80 kilómetros por hora. Miró al frente, vio un vehículo a cierta distancia y giró 45 grados a su izquierda. Una moto apareció de repente y se empotró contra el coche en giro. Tras una inspección ocular, el informe de la policía culpaba al conductor que cambió el sentido de su marcha. Tenía que haber visto al motociclista. Si no había sido así fue porque cometió alguna negligencia. Todas las de perder eran para el conductor. La mala suerte de topar con la moto se contrarrestó con la buena de encontrar a un equipo de reconstrucción de accidentes que buscaba un primer caso para aplicar la infografía y llevarla al juzgado.

Gracias a los dibujos y los cálculos matemáticos y físicos oportunos, las trayectorias y velocidades de unos y otros podrían reconstruir los segundos previos al accidente sin margen de error. Resultado: el motociclista había aparecido de pronto a más de 150 kilómetros por hora en un lugar en el que 30 era el máximo. El conductor no podía haberlo visto porque a esa velocidad, cuando el conductor miró la moto, sencillamente, no estaba allí. El conductor quedó exculpado gracias a una buena reconstrucción en pantalla de lo ocurrido.

Reproducir, no imaginar

Ese fue el primer caso, hace ahora siete años, de reconstrucción infográfica en tres dimensiones de un accidente. Fue en Motril (Granada). No se trataba, explica Sergio Fernández Moreno, uno de los responsables de poner en pie este proyecto, de una mera reconstrucción en dibujo, algo más o menos frecuente en los tribunales pero que siempre cuenta con la imaginación necesaria para que favorezca a la parte que presenta la prueba.

En aquel caso, cuenta, se hizo una reconstrucción "científica" de lo acontecido. Se analizaron la escena, los impactos, las huellas en el suelo, los restos de los vehículos. A todo eso se le aplicó la ciencia. A la ciencia, siguió la justicia. Desde entonces, treinta reconstrucciones de este tipo han servido en los tribunales para demostrar cómo ocurrieron las cosas.

El trabajo no es fácil. Puede llevarle cinco o seis meses producir un vídeo de imágenes tridimensionales de no más de tres o cuatro minutos que luego tendrán que defender ante el juez. Poco extendida aún en el mundo, el equipo andaluz es de los pocos que la realizan y están convencidos de que es una ciencia que haría un buen favor a la justicia. Por ello, además, han publicado recientemente el libro Infografía forense, que se han autoeditado y que ha sido avalado en su presentación pública por la consejera de Justicia de la Junta, Carmen Hermosín.

El proyecto, que nació como Proyecto Reina -Recons-trucción Infográfica de Accidentes- acaba de añadir una c al final de sus siglas, al incluir los crímenes entre los productos que se ofrecen para reconstruir. Fernández insiste en alejar su trabajo de unos simples dibujos a beneficio de una de las partes e insiste en que su trabajo es científico. Tanto confía en que sus versiones son la realidad, que ha rechazado casos en los que, una vez analizada la situación, sabía que la reconstrucción verdadera de los hechos serviría para culpar a su cliente en lugar de exonerarlo.

'Caso Bellavista'

Por dignidad profesional, dice, también ha rehusado ponerlo al servicio de la parte contraria. Pero los tribunales no siempre acogen las innovaciones sin recelos. En el denominado caso Bellavista, en el que una joven murió tras recibir el disparo rebotado de un Guardia Civil en una persecución en Sevilla, el informe elaborado por esta empresa fue visto en Sala después de salvar muchos recelos.

El trabajo de este grupo de profesionales -que incluye a topógrafos, criminalistas, técnicos en reconstrucción de accidentes, informáticos, calculistas y otros especialistas- ha aparecido ya en tribunales de España y de Venezuela y mantienen contactos para desarrollar algunos trabajos en Chile y México.

Crímenes en el catálogo

Con la inclusión de los delitos de sangre en el catálogo, el conglomerado de tres empresas dedicadas a la infografía y a la investigación que comenzó en Motril ha incluido a un órgano que le permita entrar en la escena del crimen oficialmente. Por ello, el laboratorio de Antropología y el de ADN de la Universidad de Granada han entrado en el proyecto. Y se lo han tomado muy en serio.

El laboratorio tiene desde esta semana vía libre para comprar una cámara-escáner con la que, por ejemplo, se podrá fotografiar-escanear una habitación. Con los datos tomados por esa cámara y en pocas horas, explica Fernández, se puede realizar una versión tridimensional a escala verdadera de la habitación.

En el caso de un cadáver, dice, la agudeza del escáner llega a retratar hasta los poros de al piel. Esta imagen, con los oportunos cálculos de criminólogos, forenses e ingenieros, puede hacer una reconstrucción perfecta del delito, según Fernández Moreno. El coste de la máquina, por cierto, es de 85.000 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003

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