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Políticos y empresarios admiten que el AVE no podrá llegar a Barcelona en 2004

CiU y el PP cierran filas en defensa de la gestión del Ministerio de Fomento

Joan Clos, alcalde de Barcelona; Imma Mayol, teniente de alcalde; Miquel Valls, presidente de la Cámara de Comercio, y José Luis Morlanes, presidente del Consejo Comarcal del Baix Llobregat, entre otros, han coincidido en que, después del fiasco de la línea Madrid-Lleida, el AVE no puede llegar a Barcelona en 2004. El diputado socialista Joaquim Nadal fue incluso más lejos y pidió que las inversiones garanticen la llegada, al menos, en 2005.

"La culpa de que el AVE no llegue a Barcelona en 2004 es de Jordi Pujol, que se lió hace dos años en el pacto del bucle al aeropuerto. Sin aquello, las obras estarían ahora más avanzadas", opina José Luis Morlanes. Lo cierto es que los frustrados viajes inaugurales del AVE y el cambio de responsable del GIF (Gestor de Infraestructuras Ferroviarias) han tenido una consecuencia no buscada: se ha parado el pacto sobre el trazado de la línea por el aeropuerto. Todo apuntaba a que habría una decisión tomada a mediados de febrero. Anteayer, el consejero de Política Territorial, Felip Puig, explicaba que estará satisfecho si se produce dentro del mes de marzo.

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos ha reconocido que no hay fecha para el viaje inaugural entre Madrid y Lleida y, aunque tanto él como el vicepresidente Mariano Rajoy insisten en que la llegada a Barcelona se producirá en 2004, lo cierto es que sólo dicen creerles los diputados del PP (ayer lo hizo Alberto Fernández Díaz) y los miembros del Gobierno catalán.

Jordi Pujol, Artur Mas y Felip Puig se han mostrado muy comprensivos con los fallos del AVE y se han apresurado a declarar que creen que la llegada a Barcelona no se verá afectada y se producirá en 2004. Una actitud que se explica por las dos mesas de negociación abiertas con Fomento: la del AVE al aeropuerto y la de la creación de un fondo de peajes. Una reacción dura de CiU podría enconar a los representantes de Fomento, de modo que los nacionalistas han optado por la moderación. Á lo sumo se han atrevido a expresar dudas, y no todos. Sólo lo han hecho Felip Puig y el candidato de CiU a la alcaldía de Barcelona, Xavier Trias.

Cambio en Vilafranca

El diputado José Segura, portavoz del PSOE en la comisión de Infraestructuras del Congreso, estima que será difícil que el tramo de Lleida se abra antes de junio y no cree que la línea de Barcelona esté lista en 2004. Renfe trabaja sobre la hipótesis de que en 2004 la línea llegará, como mucho, hasta Vilafranca, de ahí que se pretenda que la estación de regionales que se construirá en esta ciudad esté terminada en esa fecha, de modo que los viajeros intercambiarán de tren en esta estación. De hecho, los problemas se producen a partir de esa ciudad. El más serio es el de El Prat, pero tampoco acaba de solucionarse el de Sant Sadurní. Hace unas semanas todo apuntaba a que se entraba en una vía de pacto, pero luego se han vuelto a envenenar las negociaciones.

En esta tesitura, CiU y el PP han coincidido en tratar de desviar la atención aduciendo que si los socialistas hubieran construido antes el tramo Barcelona-Madrid ahora no habría problemas. Un diputado socialista añadió con sorna: "Es verdad, la culpa es nuestra. Si hubiéramos ganado las elecciones, Álvarez-Cascos no sería ministro y no pasaría nada de esto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003