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Reportaje:

Tambores de guerra en el calzado

El jefe de la patronal, un lider sindical y un trabajador en paro analizan la situación del sector en el ambiente prebélico

El presidente de la patronal del calzado de la Comunidad, Antonio Galiana; el secretario federal del sector de CC OO, Fernando Úbeda; y un trabajador en paro de la factoría Nuevos Calzados, Antonio Andújar, explican las oportunidades perdidas y el potencial del sector ante un futuro inmediato, marcado por la recesión internacional y el temor a una intervención militar en Irak. El valle del Vinalopó, principal núcleo productor del calzado en España, ha cerrado en las últimas tres semanas nueve empresas, enviando al paro a 200 personas.

"Se va a aprovechar la intervención militar en Irak para dar portazo a más de una empresa que venía desde hace tiempo en equilibrio", comenta Antonio Andújar, ilicitano de 53 años que tras 28 de servicio para Nuevos Calzados se encuentra en la calle, tras el cierre definitivo de la factoría. Andújar asegura que ha visto muchos momentos de crisis y sabe que "todo es relativo". "Éstos no son tiempos malos, como nos quieren hacer pensar; el sector no está tan mal, simplemente que algunos [empresarios] tienen miedo y otros no han sabido hacer frente a una realidad cada vez más competitiva". Este trabajador sabe que tiene difícil su recolocación tras el cierre de la factoría, una de las más antiguas de la localidad. "Nosotros dependíamos mucho de un único distribuidor, Buffalo, para la venta del calzado", relata, y cuando éste descubrió productores más baratos en el sureste asiático abandonó a su suerte a Nuevos Calzados, que tuvo que despedir a 62 trabajadores.

La producción está en manos de una docena de distribuidoras extranjeras

Nueve empresas han cerrado en 21 días en Elche y Elda dejando 200 parados

La dependencia a las distribuidoras extranjeras hace más daño que la producción de calzado barato. Een eso coinciden todos los sectores consultados. El secretario de la Federación de textiles y calzado de CC OO en el País Valenciano, Fernando Úbeda, recuerda que la debilidad de los productores de calzado de Elda y Elche se debe a que dependen de distribuidoras exclusivas, que son las que abren y cierran los mercados. "Tan sólo Villena, que se dedica a un sector muy determinado configurado por el calzado infantil poco atractivo para las multinacionales, se libra de esta dependencia", y no se ve sometido a la tiranía de los que reparten el producto al consumidor final.

La importancia del sector no es baladí. España es la décima potencia mundial en producción de calzado y se encuentra entre los tres primeros puestos en cuanto a la rentabilidad y facturación, siempre por detrás de Italia. El calzado en la Comunidad Valenciana da más de 40.000 puestos de trabajo directos, la mayor parte de ellos en el valle del Vinalopó. Muchas voces hablan de crisis del sector; otras, de necesidad de reconversión y de estrategias.

El presidente de los Empresarios e Industriales del Calzado de la Comunidad Valenciana, Antonio Galiana, considera que el sector ha tomado algunas decisiones equivocadas. Para la patronal, la apuesta de futuro pasa por la creación de almacenes en el extranjero para la distribución rápida, sin depender de intereses ajenos, de los productos españoles. Galiana considera necesario una unión entre las empresas alicantinas para establecer estos sistemas de distribución acomodados al tipo de producto y a la demanda del consumidor final. "Tenemos que hacer un producto de calidad media-alta, menos producción y más calidad. Además, estos productos con más valor añadido deben estar adaptados a la moda, es decir, a pequeños pedidos que debemos servir en corto periodo de tiempo: esta es nuestra ventaja con China". Galiana estima que las factorías asiáticas, con trabajadores de más de 1.000 personas, no son capaces de hacer un producto de calidad y no pueden paralizar la producción para realizar un pedido corto para un establecimiento que exige moda. Esta es la ventaja de España.

Úbeda considera que la producción española está en manos de 12 distribuidoras extranjeras y habla de que las empresas que han logrado establecerse de manera autónoma son aquellas que no tienen problemas ni crisis. En el mismo sentido se expresa el trabajador en paro: "Aquí hay dos velocidades, siempre las ha habido: unas empresas van muy bien y otras tendrán que cerrar. Esto no es nuevo".

Galiana, Úbeda y Andújar coinciden en que la deslocalización de la producción -propugnada por algunos sectores y apoyada por la administración- se ha demostrado poco rentable. El responsable de la patronal habla de que la creación de factorías en terceros países sólo sirve a la larga para abrir nuevos competidores.

Y para muestra, un botón: Andújar recuerda que de nada sirvieron las ayudas públicas ofrecidas a grandes productores de calzado deportivo para fabricar en Polonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003