Un no bien rotundo a la guerra le grita el mundo del baloncesto a los partidarios de que Estados Unidos y sus acólitos entren en un conflicto con Irak. Pero la cosa no se queda ahí: estos gigantes que hacen maravillas con un balón y una canasta también esgrimen un contundente no frente a Sadam Husein y un sí bien sonoro al diálogo y a conceder más tiempo a los inspectores de la ONU para que puedan realizar su trabajo en el territorio iraquí. Lo hace, eso sí, a título individual, no como todo un colectivo.
Ni siquiera los jugadores estadounidenses consultados por este diario comparten la postura del Gobierno de su país. "No me interesa la política", aclara de entrada Elmer Bennett, "pero una guerra no sólo sería mala para Estados Unidos, sino también para el resto del mundo". "Prefiero que la gente que tiene que tomar las decisiones lo haga con la cabeza fría y opte por una solución dialogada", abunda el base estadounidense del Tau. Idéntica postura comparte su compatriota Louis Bullock, del Unicaja y natural de Washington, donde se toman las decisiones, para quien el hecho de vivir el conflicto desde Europa agrava aun más la perspectiva. "Estoy en contra de que alguien posea armas de destrucción, pero la guerra no favorece a nadie y, viviendo en Europa, las cosas se ven aún peor porque todo queda más cerca", señala el escolta.
Okulaja: "Hay que luchar contra Sadam, pero no con estas armas, no de esta manera"
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Desde Argentina las posturas son más contundentes. El no a la guerra, pero también a la posesión de armas nucleares es rotundo, sin concesiones. "No puede ser que en 2003 sigamos hablando de guerras y de armas nucleares. Es inadmisible", sentencia Luis Scola. El pívot del Tau se muestra contrario a un ataque de Estados Unidos contra Irak, pero también a que Husein pueda manejar armas de destrucción masiva. "Todo lo que sea matar gente me parece ridículo", apunta en la misma línea su compatriota y compañero de equipo Andrés Nocioni; "una medida así no se justifica en ningún caso".
En sintonía con la actitud que ha mantenido el canciller alemán Gerhard Schroeder en el conflicto, Ademola Okulaja expresa su deseo de que Estados Unidos recapacite y conceda a los inspectores de Naciones Unidas más tiempo para realizar su labor de reconocimiento. Considera el pívot alemán de Unicaja que una guerra no soluciona nada y menos el problema de fondo que existe en Irak. "Es evidente que hay que luchar contra las dictaduras, contra Sadam, pero no con estas armas, no de esta manera. Las guerras de hoy no son como las de hace 50 años", señala Okulaja. "Hoy existen armas de destrucción masiva cuya existencia y repercusiones desconocemos". El pívot alemán, que durante años se formó en el baloncesto universitario de Estados Unidos, propone dotar a los iraquíes de infraestructura, educación y medios suficientes para que las nuevas generaciones sepan que existen "otras opciones, aparte de la única que conocen y que, por lógica, comparten, que es la dictadura". "Si Estados Unidos es la superpotencia que dice ser", añade Okulaja, "que utilice sus servicios de seguridad para sacar a Husein de Irak sin afectar al resto del país. Que piense que no se trata de una persona sola, sino de un país, Irak, de las naciones colindantes y de millones de posibles muertes".
Entre los jugadores españoles, Roger Esteller se muestra compresivos con la postura del Gobierno español de respaldar a George Bush en caso de guerra. "Prefiero que no haya guerra, que el conflicto se solucione hablando, pero entiendo que España, en caso de que estalle la guerra, se ponga del lado de Estados Unidos", razona el alero del Unicaja. "No estoy demasiado metido en el conflicto", advierte el escolta barcelonista Juan Carlos Navarro, "pero quiero que no haya guerra, que todo se arregle hablando".
Con pocas palabras, sin pronunciarse, la postura de Dejan Bodiroga es seguramente la más elocuente. El trauma de una década de guerras intestinas y fratricidas en los Balcanes pesa aún demasiado en el considerado mejor jugador de Europa. "Tendría tantas cosas que decir... pero no puedo. Llevo demasiadas cosas dentro después de diez años de guerra en mi país [la ex Yugoslavia] como para expresar todo lo que siento", dice el alero serbio del Barcelona y en su rostro se dibuja una sonrisa amarga.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003