La hazaña se consumó. El Alinghi suizo se llevó la Copa del América de las antípodas. Ganó también la quinta regata al Nueva Zelanda en la bahía Hauraki de Auckland, y completó un 5-0 aplastante e inesperado, al mejor de nueve regatas. El barco de un país sin mar, y por primera vez europeo, se impuso en la competición de vela más legendaria. La Copa que el estadounidense América ganó al inglés Aurora en aguas del Canal de la Mancha en 1851, vuelve 152 años después al continente de donde salió. Sólo Australia, en 1983, hasta la siguiente edición, en 1987, y Nueva Zelanda, desde 1995 hasta ayer, habían conseguido arrebatar la simbólica jarra de las 100 guineas a Estados Unidos. Ha tenido que ser un proyecto del multimillonario helvético Ernesto Bertarelli, de origen italiano, pero también con los principales cerebros neozelandeses que fichó, el dueño de la gesta. El multimillonario propietario del grupo farmacéutico Serono puso el dinero y el patrón neozelandés Russell Coutts el liderazgo y los récords. Es su Copa. El ya lejano campeón olímpico de vela ligera en Los Ángeles 84, en la clase solitaria finn, confirmó su enorme calidad náutica y organizadora. No sólo en las regatas, apoyado en su compatriota y táctico Brad Butterworth, sino porque consiguió ensamblar un equipo tan competitivo con miembros de 15 nacionalidades diferentes. Entre ellos, dos españoles, Manuel Ruiz de Elvira, uno de los diseñadores, y Juan Vila, navegante que ha colaborado en todas las pruebas de un barco que ha funcionado a la perfección, justo al revés que el Nueva Zelanda.
La última regata fue un compendio de todas las anteriores. Si en la primera y en la cuarta el Nueva Zelanda tuvo que abandonar por sendas averías al arriesgar demasiado en sus innovaciones, ayer sufrió otra humillación táctica, como en la segunda y la tercera, y acabó rompiendo el tangón del spinnaker cuando forzaba a la desesperada para tratar de alcanzar a su rival. Coutts volvió a acertar desde la salida, que tomó ya con un segundo de venºtaja, y se puso en cabeza al escoger el lado derecho del campo de regatas, el mejor para el viento de 15 nudos de ayer. Viró la primera boya tras la ceñida inicial con 21 segundos de margen y cuando el Nueva Zelanda le iba recortando distancia apurando otra vez al máximo -18 segundos en la segunda virada y 16 en la tercera- le surgió el percance en la segunda empopada, prácticamente a media regata. Ahí terminó todo, porque el Alinghi se volvió a escapar y ya sin presión acabó venciendo por 45 segundos. Coutts dio su última lección a Dean Barker, el novato patrón del campeón destronado.
España pujará por la sede
Una vez confirmada la victoria del Alinghi, la especulación sobre la próxima sede ha pasado a convertirse en subasta. Como el reglamento de la Copa exige que las regatas se disputen en mar, el Club Náutico de Ginebra, promotor deportivo del barco suizo, no podrá acoger la siguiente edición en el lago Leman. Bertarelli, tras una inversión de más de 100 millones de euros, tiene ahora el gran caramelo de la sede. Espera ofertas. La enorme proyección económica de la Copa del América, una competicón deportiva que arrastra todo un mundo tecnológico, podría incluso disputarse dentro de cuatro años en España. Barcelona, por medio del concejal de deportes, Albert Batlle, anunció ayer ya su intención en firme de pujar por ser sede. Sería una de las aspirantes españolas, junto a otras posibles como Palma de Mallorca o Cádiz, sobre todo. Y frente a competidoras extranjeras como la atlántica portuguesa de Cascais o mediterráneas, como las francesas Sète, donde empezó su proyecto el Alinghi en 2001, Marsella, Toulon-Hyères y Saint-Tropez, y las italianas Génova, Nápoles, Punta Ala (isla de Elba) y Cagliari. ¿Quién dará más a Serono?
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003