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Reportaje:

Profesores y alumnos con muchas tablas

Docentes y estudiantes de institutos madrileños triunfan en la representación de una obra de José Sanchis Sinisterra

La memoria del teatro tiene que detenerse por fuerza en las aulas escolares. Profesores y alumnos han sido actores y directores, escenógrafos, figurinistas y tramoyistas. Y un público encantado, los padres, ha aplaudido durante años el trabajo de fin de curso. El Teatro del Común incluye todo eso y va mucho más allá. A esta peculiar compañía formada por profesores y alumnos de distintas disciplinas e institutos madrileños les une su afición al teatro y ya pueden decir que tienen tablas. El año pasado pisaron las de la sala El Mirador (Madrid) para estrenar Terror y miseria en el primer franquismo, escrita y dirigida por José Sanchis Sinisterra, uno de los grandes.

El dramaturgo valenciano escribió hace 15 años cuatro escenas de esta obra que ahora se ha completado con cinco más para que las representen 15 profesores y 11 alumnos. El éxito ha sido rotundo. Unos han interpretado un drama rural, otros la modesta vida de un maestro, otros la de un ama de casa. Personajes inmersos en el terror y la miseria del régimen franquista. Han experimentado en varios escenarios madrileños la emoción de ser actores de verdad, con público de verdad y nervios de verdad. Ahora ya tienen el gusanillo y con él se irán a Salamanca para actuar allí el 14 de marzo.

Muchos institutos han ido perdiendo sus aulas de teatro en estos últimos años

Algunos alumnos ven a Franco "poco menos que como un personaje medieval"

"Teníamos que estudiar hasta en los camerinos porque había que preparar los exámenes"

Esta aventura se inició hace cuatro años cuando un grupo de profesores que se encargaban en sus institutos de las aulas de teatro preparaban estas clases en talleres impartidos por profesionales de la escena para luego trasladar lo aprendido a sus alumnos. Entonces conocieron a Sanchis Sinisterra y con él trabajaron en 2001 la figura de Bertolt Brecht e interpretaron Terror y miseria en el III Reich, una obra que pudieron ver 800 espectadores.

Querían más, y el dramaturgo valenciano completó para ellos aquella obra escrita hace años que nunca se había representado y que tomaba prestado parte del título de Brecht para relatar la intrahistoria española que va de 1939 a 1949. A finales del año pasado la representaron una veintena de veces en distintas salas de Madrid y el éxito ha sido redondo. "Es una obra difícil de entender. Y son papeles intensos", explica Nieves Román, la productora. Los críticos lo han dicho, algunos actúan mejor que los profesionales.

"No tenemos impronta de escuela, hay más naturalidad y frescura, somos dúctiles y maleables", dice Felipe Higuera, profesor de lengua y literatura. Y la compañera Mila S. Arnosi lo ve así: "A José le interesaba este proyecto porque él está al margen del éxito fácil y del teatro convencional. O eres maleable o no puedes trabajar con él". "Simplemente tratas de hacerlo bien. Los primeros días no nos jugábamos ni el prestigio, porque no lo teníamos", concluye la profesora Hitos Hurtado.

Sanchis Sinisterra tiene un modo de trabajar que parte de la persona para buscar el personaje. Y eso es lo que ha hecho con estos actores. "Tienen calidad, compromiso, responsabilidad y entusiasmo, algo que no siempre encuentras en los profesionales", afirma el dramaturgo.

El Teatro del Común ha ensayado durante meses dos veces por semana. "Teníamos que estudiar hasta en los camerinos porque había que preparar los exámenes", cuentan los estudiantes. Y después los profesores hacían horas extra para corregirlos.

La experiencia teatral ha tenido otras ramificaciones pedagógicas: han elaborado un cuaderno en el que los profesores han contado cómo era la terrible vida de entonces para que lo sepan sus alumnos, muchos de los cuales, dicen los docentes, creen que Franco es "poco menos que un personaje medieval".

A través de este cuaderno y de los ensayos de la obra, los alumnos han podido conocer cómo fue la vida de sus abuelos y de sus padres. Pero gran parte del público que acudía a las representaciones también era joven y Sanchis Sinisterra tenía cierta inquietud. Todos han podido comprobar el respeto y el silencio con los que han acogido la obra, a pesar de que "no es frecuente que haya una mirada al franquismo desde el teatro", dice el director. Y tampoco en las aulas. Francisco Sánchez, uno de los profesores, recuerda que cuando llevaron la obra a Alcalá de Henares y fueron a verla los alumnos tuvieron que suspender la clase de literatura dos días para dedicarse a comentar lo visto en el teatro porque los chicos no paraban de preguntar y preguntar.

Y hay más: el estrecho contacto intergeneracional entre profesores y alumnos, algo que mencionan todos, incluido el director, porque Sanchis Sinisterra ha sido también profesor de instituto. "Trabajar con estos profesores ha sido estar entre colegas. He aprendido muchísimo. Esta energía no se puede perder, ya estoy maquinando otro proyecto con ellos".

Todos han ganado mucho, pero no en dinero, no han cobrado un euro. Lo recaudado les da para cubrir gastos. Han recibido ayuda del Centro de Profesores Madrid Norte, de Caja Madrid, la SGAE y la Consejería de las Artes. Y han disfrutado de la "energía" de estar todos juntos, "jóvenes y mayores", insiste Felipe Higuera. Para su compañera Milagros S. Arnosi trabajar en el teatro ha sido como "una prolongación de la clase, donde, de alguna manera, te pones una máscara y actúas".

"Que tomen nota las autoridades administrativas", pide el profesor Paco Gómez. "Que se contemple el teatro, que no es una cosa de chichirivainas, tiene su entidad y sus valores. Tantos como el baloncesto, al menos". Muchos de los institutos donde trabajan estos profesores han perdido estos últimos años su aula de teatro. "Se necesita espacio, ayudas y voluntad", cosas que no siempre se tienen por unas razones u otras.

Sanchis Sinisterra quiere sacar el teatro a la calle, porque "se está quedando como algo endogámico y hay que buscar vínculos con los movimientos sociales, como están haciendo los cineastas", señala el dramaturgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003