Irak declaró ayer que ha entregado a los inspectores de la ONU las pruebas de la destrucción de gas nervioso VX y de ántrax que no habían sido documentadas hasta ahora. El general Amer Saadi, responsable iraquí del desarme, anunció, en una conferencia de prensa en Bagdad, que "han aparecido los 550 proyectiles de gas mostaza que faltaban". Pero más importante todavía es "la aparición de al menos ocho bombas R-400 intactas" con supuestos restos de ántrax en unas instalaciones militares cercanas a Bagdad. Irak siempre ha defendido que había destruido el ántrax que poseía, pero nunca ha podido demostrarlo. Entretanto, la destrucción de los misiles Al Samud 2 prosiguió ayer, si bien el responsable de desarme iraquí amenazó con interrumpir el desmantelamiento en caso de ataque de Estados Unidos.
MÁS INFORMACIÓN
Washington estudiaba ayer posibles alternativas para el despliegue de sus tropas si se mantiene el bloqueo del Parlamento turco, que el sábado no obtuvo mayoría suficiente para aprobar el estacionamiento de 62.000 soldados de EE UU.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003