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España incumple el plan de la UE para eliminar los PCB, tóxicos cancerígenos

Medio Ambiente asegura que las comunidades no tienen aún planes para erradicarlos

Los PCB (bifenilos policlorados) son muy tóxicos y peligrosos para la salud humana. Por ello, una directiva europea prevé la eliminación total de estos compuestos organoclorados antes del año 2011. Pero esta tarea se presenta difícil en España, que acumula 210.000 toneladas. El Ministerio de Medio Ambiente afirma que cuatro comunidades autónomas (Baleares, Cataluña, Galicia y Navarra) y la ciudad de Ceuta no han entregado aún los inventarios de PCB, cuyo plazo acababa en marzo de 2001. Cataluña y Navarra lo niegan. Medio ambiente asegura que tampoco han recibido los planes de descontaminación que todas las comunidades tenían que haber presentado en agosto de 2001.

Los bifenilos policlorados (PCB) son unas sustancias tóxicas para la salud, cancerígenas a medio y largo plazo, que se encuentran dispersas entre millares de aparatos de todo tipo, muchos de los cuales todavía están en uso en instalaciones industriales, talleres, hospitales, ferrocarriles, residencias, complejos de oficinas o centros comerciales. Se sabe que son sustancias tóxicas, pero no es fácil determinar en qué concentración ni cuánto tiempo de exposición es necesario para que constituyan un peligro para los seres humanos. Los PCB forman parte de muchos generadores, transformadores, condensadores, reguladores de voltaje, electroimanes, fluidos refrigerantes, bombas de vacío y otros muchos equipos.

La falta de los planes para eliminar estos compuestos químicos contrasta con la magnitud del trabajo a realizar. Según el Plan Nacional para la descontaminación del PCB, se calcula que en España puede haber 70.000 toneladas de estas sustancias en instalaciones que los contienen, y 140.000 toneladas de aceites y equipos contaminados. En total, unas 210.000 toneladas deberán ser eliminadas en un plazo de ocho años. Pero incluso esta estimación de las cantidades acumuladas se basa en datos "incompletos, dispersos y de verosimilitud incierta", según reconocía el mismo texto del Plan Nacional. Dos años después, sigue sin existir un inventario completo y definitivo.

No es fácil averiguar qué está sucediendo con todo este PCB. Fuentes del Ministerio de Medio Ambiente consideran que los inventarios elaborados por aquellas comunidades autónomas que los han presentado son "fiables", aunque en algunos casos "no son completos". Estas mismas fuentes aseguran que las comunidades están procediendo ya a descontaminar el PCB, pero "sin un plan de actuación" específico para ello.

Descoordinación

El ejemplo de Cataluña evidencia la descoordinación absoluta que existe entre la Administración del Estado y las comunidades autónomas. Medio Ambiente afirma que la Administración catalana ni ha presentado su inventario ni ha elaborado un plan de descontaminación. Según Antoni Pagés, director del Área Industrial de la Junta de Residuos de la Generalitat, el inventario se envió al Ministerio en marzo de 2001. Y el Plan de Descontaminación se ha puesto en práctica desde hace tiempo.

"Con el inventario detectamos 4.005 equipos susceptibles de contener PCB. En los años 2000 y 2001 se trataron más de 6.500 toneladas de este contaminante y en estos momentos quedan por eliminar 2.446 equipos con 5.200 toneladas entre fluidos y carcasas", afirma Antoni Pagés.

El Gobierno de Navarra asegura también que cuenta con un plan de descontaminación y eliminación de PCB desde agosto de 2001, y con inventarios elaborados en el mismo año, cuya última actualización se remitió al Ministerio de Medio Ambiente en mayo de 2002. Desde el ministerio, sin embargo, se afirma todo lo contrario.

Ante tamaña descoordinación, las organizaciones ecologistas y colectivos relacionados con la salud pública muestran su inquietud por saber dónde está el PCB. También los sindicatos se plantean el interrogante. La responsable de Medio Ambiente del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CC OO, Estefanía Blount, tiene una respuesta: el PCB está "en los puestos de trabajo". Y asegura que "existen riesgos importantes de exposición de muchos empleados a estas sustancias peligrosas para la salud".

El riesgo, en todo caso, es difícil de valorar dada la falta de datos concretos sobre su localización. Blount critica que "desde la primera directiva europea, que data de 1976, han pasado 27 años y aún no se sabe con certeza dónde están los bifenilos policlorados. Los inventarios son insuficientes y es evidente que la Administración está obstaculizando la obtención de información", afirma la sindicalista.

La opinión de esta experta es que los PCB son la punta del iceberg de las sustancias peligrosas en las empresas. "Han pasado más de 70 años desde que se identificara el riesgo de esta familia de sustancias tóxicas y peligrosas, y ni siquiera hemos sido capaces de cerrar bien el ciclo y eliminarlos de manera eficiente".

Múltiples efectos sobre la salud

Evaluar los efectos de los Bifenilos Policlorados (PCB) sobre la salud humana es muy complicado. Puede haber contaminación puntual por exposición directa al tóxico, especialmente en el entorno laboral. Y todas las personas acumulan poco a poco niveles crecientes de PCB que se incorporan al organismo por diversas vías, aunque la más frecuente es la alimentación. Una vez liberadas de los equipos industriales donde se encuentran, las sustancias organocloradas circulan por el medio ambiente sin control y acaban contaminando los huertos, los pastos del ganado, los árboles frutales, el pescado u otras fuentes de alimentación humana. Así, no es de extrañar que buena parte de la población europea supere notablemente la ingesta diaria tolerable de PCB y de dioxinas. Como la acumulación es lenta, los efectos sobre la salud se producen a medio y largo plazo. Los grupos más vulnerables a los efectos tóxicos derivados de estas sustancias son los bebés lactantes y los fetos. En niños expuestos a PCB se han comprobado alteraciones en su desarrollo y en su comportamiento neurológico, y trastornos en la hormona tiroidea. Los PCB se consideran carcinógenos humanos. También alteran el sistema inmunológico y se les considera disruptores endocrinos, es decir, que alteran las funciones hormonales y producen una gran cantidad de trastornos sobre el organismo. Se cree que los disruptores endocrinos son responsables de la disminución observada de la fertilidad humana y de fenómenos tan llamativos como el cambio de sexo de los peces detectado en muchos ríos europeos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de marzo de 2003

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