Un nuevo grupo de ex trabajadores afectados por el síndrome Ardystil -afección pulmonar por inhalación de productos químicos- en fábricas de aerografía textil de L'Alcoià destacó ayer, en su declaración ante el tribunal, el ambiente insano que reinaba en los centros de trabajo, así como las "abusivas" jornadas de trabajo y el talante represor de los patronos.
Juan Ignacio Alfaro, ex empleado de las aerografías Aeromán y Aerotex, fue el testigo que mayor énfasis puso a la hora de denunciar la insalubridad, la falta de medidas para garantizar la salud de los trabajadores y el talante represor de los empresarios. "En Aerotex, tan sólo había mascarillas para el hermano del jefe", dijo. "En Aeromán sí había, pero eran insuficientes", añadió. Este ex trabajador también fue contundente al describir la falta de ventilación en las fábricas. "En Aeromán había tres ventiladores, que apenas ponían en marcha para no gastarse dinero. En invierno, las ventanas estaba cerradas, y la puerta principal también para evitar la entrada de los inspectores de trabajo", explicó. "En medio de la nave había una estufa de leña de fabricación casera a partir de un bidón de disolvente vacío. En el ambiente de la fábrica siempre había una neblina, que se mantenía hasta la mañana siguiente", añadió.
Alfaro, al igual que el resto de antiguos operarios, subrayó que los primeros síntomas que notaron fueron "tos, agotamiento y sangrado de nariz". El ex trabajador señaló que no denunció las irregularidades a los inspectores por temor a las represalias de los patronos. "En una empresa como ésta no había opción a quejarse. El que no quería hacer horas, yo tenía un contrato de seis y trabajaba doce, no era rentable para la empresa", comentó.
En el mismo sentido se expresó otro ex operario, Miguel Ángel Gisbert : "Aerotex echó a todos los trabajadores por pedir sus derechos, como por ejemplo un litro de leche al día por estar expuestos a productos químicos".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de marzo de 2003