Lo que da la tierra: la bulería. Una larga secuencia final -treinta, cuarenta minutos, quizá más- en que todos los cantaores se explayaron en el género aquí favorito. Y todos son excelentes intérpretes del mismo, con lo que es obvio que asistimos a una verdadera borrachera buleril.
Antonio el Pipa, para el espectáculo que ha estrenado la noche del miércoles en el Festival de Jerez, se ha rodeado sobre todo de cante excepcional, que en Jerez queda mucho aún. Fernando Terremoto, por ejemplo. Está cantando mejor que nunca, y está cantando con un sentido flamenco profundamente jondo, recortando la voz después del grito, recogiéndola a tonos íntimos de increíble belleza. Su malagueña del Mellizo fue canónica, magistral.
De la tierra
Baile: Antonio el Pipa. Cante: El Torta, Terremoto, Juana la del Pipa, Joselito de Lebrija y Manuel Tañé. Toque: Pascual de Lorca y Juan Moneo. Teatro Villamarta, Jerez de la Frontera, 5 de marzo.
Por bulerías todos, pero Juan el Torta hace del género un monumento jondo. Lleva en el alma el fulgor y la herida de unos cantes muy difíciles de decir, que en esta tierra encandilan y apasionan. Cantó también a palo seco -tonás, la debla-, dejándose las tripas en la garganta, pero sus bulerías enloquecieron literalmente a la sala.
Tía Juana la del Pipa, Joselito de Lebrija, Manuel Tañé...
Todos cantaron mucho y lo hicieron muy bien, con las guitarras de Lorca y Moneo en el acompañamiento.
Baile carnal
Antonio el Pipa bailó siguiriyas, soleares, alegrías y bulerías. Estas últimas sin guitarras, con sólo el cante y las palmas de los cuatro cantaores en una bella secuencia final.
Bailó fiel a su estilo, con empaque y señorío, emanando una cierta sensualidad, poniendo en valor el cuerpo. Baile directo, carnal, aunque me pareció que físicamente no se hallaba en perfecta forma.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de marzo de 2003