La aseguradora alemana Allianz, la mayor de Europa, registró el año pasado las primeras pérdidas desde la Segunda Guerra Mundial. Sus números rojos se elevaron a 1.200 millones de euros, principalmente por los malos resultados de su filial Dresdner Bank, tercera entidad financiera alemana, que perdió 1.146 millones. La agencia de calificación de deuda Standard & Poor's rebajó el nivel de las dos empresas.
La primera entidad del sector asegurador europeo justificó sus 1.200 millones de euros de pérdidas por varios motivos. En primer lugar, los números rojos de su filial Dresdner Bank. La difícil situación bursátil y los desastres meteorológicos ocurridos en Alemania el pasado verano hicieron el resto. En 2001, Allianz obtuvo un beneficio neto de 1.600 millones de euros.
A la vista del resultado, la aseguradora anunció un incremento del capital social hasta los 5.000 millones de euros. Esta operación se hará previsiblemente mediante la emisión de bonos. La firma recortará también su participación en la reaseguradora de Múnich Münchener Rück, desde el 22,4% actual al 15%. "El año pasado fue un mal año para nosotros, pero no significa que fuese un año perdido", declaró el presidente saliente de Allianz, Henning Schulte-Noelle, a quien sustituirá en mayo Michael Diekamann.
La de Schulte-Noelle no será la única salida del grupo tras los malos resultados. Allianz confirmó ayer la dimisión del presidente de Dresdner Bank, Bernd Fahrholz, que presentó su renuncia el pasado miércoles adelantándose a las pérdidas. En ese momento, las previsiones apuntaban a unos 500 millones de euros de números rojos, menos de la mitad de lo finalmente registrado: 1.146 millones.
El banco atribuyó las elevadas pérdidas a la complicada situación económica y a la incertidumbre en los mercados de capital. Pese a todo, la entidad logró reducir un 14% los costes administrativos, hasta 7.500 millones de euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de marzo de 2003