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Crítica:CRÍTICAS

Raíces soñadas

Asif Kapadia es un británico aprendiz de director. Procede de India, país que conoció cuando tenía 23 años, pero en cuyas atmósferas creció su imaginación, y en cuyos colores y aromas se educó y pulió su sensibilidad. Es Kapadia extranjero en sus propias raíces y algo de este desgarro íntimo se percibe en El guerrero, su primer filme, en el que desentierra esas raíces y, al aflorar éstas, quedan envueltas en luz irreal, soñada, deslumbradora.

La India de Kapadia es el hallazgo de una introspección, un territorio imaginario envuelto en las delicadas gasas de los sueños, lo que permite a Kapadia narrar un suceso áspero con la delicadeza de un bordado de seda. El guerrero es cine noble, que estalla de luz y que se mueve con soltura en cauces genéricos del cine itinerante, del relato de camino, casi a lo western, por lo que estamos ante una criatura que se parece a su creador, ya que El guerrero es cine occidental que discurre -desde las planicies de Barmer, en el desierto de Rajastán, al Himalaya- sobre rutas de India. En ellas vierte Kapadia ecos de su infancia india en Londres y el resultado es un noble y emocionante filme mestizo.

EL GUERRERO

Dirección: Asif Kapadia. Guión: A. Kapadia y Tim Miller. Intérpretes: Irfan Khan, Puru Chiber, Shaik Anudin, Mandakini Goswami, Sunita Sharma, B. Prabhurum. Género: drama. Reino Unido, 2002. Duración: 87 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003