El coreógrafo Antonio Gades fue homenajeado ayer en Alicante en un acto en el que reconoció su "importante, dilatada y brillante" trayectoria profesional. La dirección del Teatro Principal le agasajó con la dedicatoria de una platea, que junto a la de Adolfo Marsillach, llevará su nombre para siempre. Anoche la Compañía Andaluza de Danza puso sobre el escenario, por primera vez, dos producciones: Bodas de sangre, de Federico García Lorca, con coreografía e iluminación de Antonio Gades, y La leyenda, dirigida por José Antonio Rodríguez.
Gades, que nació en Elda en 1936, recordó cómo hace 40 años visitó por primera vez el Teatro Principal de Alicante, y ahora regresa "con la misma ilusión, afecto y amor al bailar que antes". Antonio Gades alabó el trabajo y la profesionalidad de la Compañía Andaluza de Danza, de cuyos miembros dijo que "no buscan la fama sino ser grandes bailarines".
Por su lado, el alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, calificó a Gades de "figura excepcional" en el mundo de la danza y recordó su exigencia personal en cada espectáculo sobre el escenario. Gades dijo que la grave enfermedad que padece le ha hecho ver "la luz de otra manera" y "no enfadarme por tonterías".
El bailaor presentó su última coreografía, una nueva versión de Bodas de sangre que se representó, por primera vez, junto con el homenaje a la bailaora Carmen Amaya titulado La leyenda, a cargo de la Compañía Andaluza de Danza. Antonio Gades, que portaba un cartel contra la guerra, dijo que siempre había estado con el pueblo, "y ahora más que nunca", y se mostró "contento de ver a los jóvenes moverse, ya que antes parecían dormidos". Consideró que el presidente George Bush debe ser juzgado por crímenes contra la humanidad.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003