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Enric Reyna se gusta

"Deseo pasar a la historia por haber sido un gran presidente", confiesa el dirigente interino del Barça

Enric Reyna tiene asumido el papel de presidente. Y le encanta. Pero, como si recelara del cargo que ocupa (quién sabe por cuánto tiempo), como si viera enemigos en cada palmo de terreno, no quiere transmitir su orgullo, especialmente si quien procura captar su satisfacción le asedia armado con una grabadora, un bolígrafo o una libreta. "Señor Reyna, de corazón, ¿qué siente al ser presidente del Barça?", le pregunta un periodista. "Le diré que tras las primeras 48 horas pensé que estaba loco; pero superado ese plazo, siento un gran orgullo. El cargo conlleva muchos quebraderos de cabeza, pero también una enorme satisfacción", contesta impávido el máximo mandatario del Barcelona, que ayer ofreció una conferencia en Madrid invitado por la asociación Forum Europa.

A pesar del regocijo que a Reyna le produce comandar a un club como el Barça, a pesar de lo mucho que le gusta eclipsar protagonismo cuando el equipo de baloncesto gana una Copa del Rey, la mayoría de los aspirantes a presidir la entidad -caso de Lluís Bassat, Jordi Medina o Josep Martínez-Rovira-, reclama que el proceso electoral tenga fecha cuanto antes.

"Señor Reyna, ¿cuándo va a convocar elecciones?", le preguntan los periodistas. Y el aludido, impertérrito, inexpresivo, suelta un torrente de palabras que pueden significar mucho o pueden significar nada: "Mantengo lo que dije el primer día de mi mandato: habrá elecciones; pero no hasta que el Barcelona tenga o no tenga asegurada su participación en Europa la próxima temporada. Entonces, celebraremos una Asamblea durante la que expondré mi gestión. A partir de aquí, jugar con supuestos me parece una petulancia". Así que la famosa pregunta del millón sigue sin respuesta.

Rodeado de empresarios y periodistas, durante su alocución, el presidente interino del Barça desmenuzó un plan de gestión que ineludiblemente se vislumbra como una más de las tantas opciones que deben regir el club las siguientes temporadas, no sea que le asfixien las deudas. Todo lo que hace o dice Reyna responde al papel de presidente del Barcelona. Sus palabras son comedidas; pero sus intenciones le delatan: "El Barça tiene que pensar en grandes en fichajes, pero también debe controlar los contratos; ficharemos lo mejor, pero no a cualquier precio y Kluivert no se traspasa".

"Si me lo piden..."

Otra pregunta. "Señor Reyna, ¿cree que la Asamblea le pedirá que continúe después de escuchar el informe sobre su gestión". Otra vez la misma pose: muchas palabras con un sinfín de interpretaciones. "Vamos a ver qué sucede en la Asamblea. Si me lo piden, que no creo, insisto, que no creo, tomaré una decisión. Presuponer cualquier cosa no tiene sentido". El asedio de la prensa no cesa. "¿Pero no se lo ha planteado todavía?". Respuesta de Reyna: "No me lo planteo, ni quiero plantearlo. Ahora vivo el presente y todo es posible. Sólo deseo pasar a la historia por haber sido un gran presidente".

No hubo más conjeturas acerca de las elecciones y de quién concurrirá en ellas. Reyna habló también de la posible clausura del Nou Camp -"no quiero admitir que haya manos negras en la Federación"- y de su política para eliminar la deuda que azota al club azulgrana. Sin duda, a Reyna le gusta pensar como presidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003