Los números son muy claros y no dejan lugar a dudas. La eliminatoria de los cuartos de final de la Copa Davis que a partir de hoy enfrentará a España y Croacia en el Club Tenis Valencia tiene un favorito incuestionable. Todos los protagonistas están de acuerdo en que el potencial español está muy por encima del croata. Sin embargo, hay algunos datos para la reflexión: el número uno rival, Ivan Ljubicic, 52º del mundo, ha ganado a Juan Carlos Ferrero las dos veces que se han enfrentado, una de ellas en tierra batida (Roma 2002), y a Carlos Moyà en sus tres partidos anteriores, siempre en superficies rápidas. Por otra parte, Croacia dejó fuera a Estados Unidos en la primera ronda. Esas premisas son las que pretenden explotar para resolver a su favor el silogismo.
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"La eliminatoria está dura", confiesa Niki Pilic, ex jugador y ahora capitán de Croacia; "y más aún con la ausencia de Goran Ivanisevic, que es un puntal importante para el doble y asume las funciones de líder indiscutible del equipo". Ivanisevic, campeón en Wimbledon en 2001, se cortó un pie en una playa de Miami la semana pasada y tuvo que renunciar finalmente a esta eliminatoria. "Sin embargo", prosigue Pilic, "confiamos plenamente en Ljubicic, que tiene tomada la medida a los españoles". Ljubicic disputará hoy el segundo partido de la jornada, ante Moyà. Pese a su ascendente, nunca se ha enfrentado a él en tierra batida. "Acaba de llegar de Miami y supongo que estará cansado y habrá entrenado poco. Tengo mis opciones", afirma.
El factor psicológico
Ljubicic y Mario Ancic, que hoy abrirá la eliminatoria contra el número uno español y tercero del mundo, Ferrero, pretenden explotar al máximo el factor psicológico que aporta al tenis una competición tan complicada como la Copa Davis. Fue su arma principal contra el equipo estadounidense, encabezado por James Blake, el pasado febrero. No tienen otros argumentos: su clasificación, 52º y 75º mundiales, cierra cualquier esperanza si se compara con la de sus adversarios (3º y 4º) y su palmarés tampoco permite especulaciones. Entre ambos han ganado un torneo (Ljubicic se impuso en Lyón en 2001) y nunca han superado los octavos de final en un grand slam.
Sin embargo, los dos brillaron en su etapa júnior. Ljubicic llegó a la final de Wimbledon cuando tenía 18 años mientras que Ancic fue finalista allí con 16 años y más tarde disputó el título en el Open de Australia. Estos hechos demuestran que son dos grandes sacadores. Pero ahora juegan en tierra batida. "Aquí las cosas cambian", alega Moyà, pletórico de forma y moral tras el excelente torneo que disputó en Miami; "he perdido tres veces con Ljubicic, pero alguna vez debo romper esa racha. Ésta es una buena ocasión". Ferrero agrega: "Gané a Ancic en Australia y aquí juego en tierra y en casa".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003