El capitán de la selección inglesa y centrocampista del Manchester United, David Beckham, se quejó ayer de que los jugadores turcos se "mofaron" y "cuestionaron" su sexualidad durante el partido de clasificación para la Eurocopa que jugaron ambas selecciones en Sunderland, y que ganó el equipo dirigido por Sven-Goran Eriksson, por 2-0. Durante la segunda mitad del partido, jugado en el Estadio de la Luz, se pudo ver claramente que Beckham lanzaba besitos a los turcos como un gesto de respuesta por los comentarios irónicos que le dedicaban sus adversarios.
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Los numerosos incidentes ocurridos antes del comienzo del choque, que motivaron que la policía de Northumbria detuvieses a más de 95 aficionados ingleses, parecieron tener continuidad, ya que terminado el partido, tal y como atestiguó el propio capitán de Inglaterra: "Hubo patadas y pellizcos y alguien incluso cuestionó mi sexualidad". Beckham explicó que tras el encuentro que enfrentó a las dos selecciones aspirantes al liderato del grupo 7, y en el que los ingleses dieron un paso importante con la victoria, los jugadores turcos también pellizcaron en el brazo a Rio Ferdinand, el defensa del Manchester United, "tratando de provocarle". El centrocampista inglés, sin embargo, tras elogiar a su compañero Wayne Rooney, que volvió a brillar con sus 17 años, matizó: "Al final, lo que debió pasar es que estaban enfadados porque habían perdido".
"Turquía tiene un montón de jugadores que buscan este tipo de situaciones, pero creo que nosotros mantuvimos bien la calma" comentó Beckham, que vio la tarjeta amarilla a los nueve minutos del encuentro y se perderá el próximo partido contra Eslovaquia en junio. El jugador del Manchester United anticipó que habrá un "ambiente tenso" en el encuentro de vuelta en Turquía el próximo octubre, aunque confió en que "ojalá sea tranquilo, porque al fin y al cabo, se trata tan sólo de un partido".
A las quejas de Beckham se sumaron las de su compañero de selección, Southgate, del Middlesbrough, que también relató cómo desde el banquillo rival algunos jugadores de la selección turca les dedicaron comentarios obscenosa los ingleses, además de hacerles gestos amenzándoles con cortarles el cuello. Y coincidió con Beckham en que "hubo muchos empujones y mucha guasa" por parte turca. Pero la sorpresa fue que James, el guardameta del West Ham United, que sustituyó al veterano Seaman en la portería inglesa, recibió el impacto de una manzana lanzada desde la grada. "Aparte de esto, no tuve mayor problema", dijo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003