Los inversores se han puesto del lado del más fuerte y los índices bursátiles avanzan codo a codo con las tropas que invaden Irak. A estas alturas del conflicto lo que desea la mayoría es un final rápido para poder concentrar toda la atención en los problemas económicos.
Las numerosas alusiones a una relación directa entre el conflicto y la debilidad de la economía van calando poco a poco en el ánimo de unos inversores dispuestos a admitir cualquier solución con tal de que los mercados mejoren su situación. Los datos económicos conocidos ayer aluden, sin embargo, a problemas que vienen de lejos y que, por tanto, no son achacables a la coyuntura bélica.
El Ibex 35 recuperó el 1,03% y se aleja de la zona de los 6.000 puntos, mientras que el índice general de la Bolsa de Madrid ganó también el 1,03%.
París subió el 1,63% y Londres el 0,47%, mientras que Francfort se veía arrastrada a media tarde por un recorte en Wall Strett y cedía el 0,84% poco antes del cierre.
La causa de los altibajos de Wall Street en esta sesión estaba en el dato de las peticiones semanales de subsidio de desempleo, que ascendieron a 445.000, la cifra más alta en un año. Los economistas consideran que el nivel de las 400.000 peticiones indica un mercado laboral en crisis. La OCDE revisó a la baja sus estimaciones de crecimiento del PIB para España desde el 2,5% al 2,1%, al tiempo que el paro mejoraba en Alemania en marzo, pero creció un 1,3% en tasa interanual. El presidente del BCE, que mantuvo los tipos de interés, admitió que la eurozona no crecerá más del 1% este año.
La contratación en el Mercado Continuo fue de 1.954,13 millones de euros, con un gran protagonismo de los grandes valores.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003