Mucho se han indignado los dirigentes del PP porque se les haya hecho responsables de las víctimas civiles que se están produciendo en la invasión de Irak. Comprendo que no les guste esa atribución de responsabilidad, pero no van a poder quitársela de encima. Y no van a poder hacerlo, porque son responsables de dichas víctimas. Y lo son de manera directa.
El Gobierno del PP no ha enviado tropas que estén bombardeando las ciudades iraquíes, pero ha sido un cooperador necesario para que las tropas americanas e inglesas lo estén haciendo. El Gobierno del PP ha participado activamente en el proceso mediante el cual se ha acabado tomando la decisión de invadir Irak sin mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Más todavía: ha sido una pieza decisiva en ese proceso.
Para que se pudiera materializar la invasión sin mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, era necesario dividir previamente a la Unión Europea, que era el único centro de poder que podía, no militar pero sí políticamente, contrarrestar la posición hegemónica de Estados Unidos. Y eso únicamente podía hacerlo un país de la Unión Europea, que no fuera Inglaterra y que estuviera simultáneamente en el Consejo de Seguridad. Por eso no servía Bulgaria, sino que únicamente servía España. Y es lo que el Gobierno de España ha hecho. No ha sido determinante en la decisión de la invasión, pero sí en contribuir a hacerla posible. Si los tres países continentales de la Unión Europea hubieran mantenido la misma posición en el Consejo de Seguridad, ¿hubiera podido Tony Blair comportarse de la forma en que lo ha hecho? Y sin el apoyo de Inglaterra, ¿hubiera podido Estados Unidos decidir en solitario la invasión de Irak?
La responsabilidad del Gobierno del PP en la invasión de Irak es, por lo tanto, directa. Los miembros de nuestras Fuerzas Armadas no están agrediendo a la población iraquí, pero el Gobierno del PP sí lo está haciendo. José María Aznar es tan protagonista de la agresión al pueblo iraquí como lo son George W. Bush y Tony Blair. Su coincidencia con el presidente norteamericano y el primer ministro británico en que había que poner fin a las inspecciones y en que había que proceder militarmente contra Irak es plena. Y ha sido una decisión apoyada unánimemente por los ministros y por los diputados populares.
De esa decisión vienen todas las víctimas civiles y no civiles que se están produciendo. Y de esas víctimas son corresponsables el presidente del Gobierno, los ministros y los parlamentarios del Partido Popular. No lo son, afortunadamente, los miembros de las Fuerzas Armadas. Pero sí lo son quienes han participado políticamente en la decisión de invadir Irak.
Y esto es así, les guste o no a los ministros y diputados populares. Y los ciudadanos tenemos no sólo derecho a decírselo, sino que tenemos casi la obligación de hacerlo. Porque tenemos que hacer visible que, aunque el Gobierno lo sea de todos los españoles, en este caso no es en nuestro nombre en el que está actuando de la forma en que lo está haciendo. ¿Cómo y por qué vamos a tener que soportar todas las imágenes que nos están llegando a través de los medios de comunicación sin protestar políticamente, esto es, sin decirle al Gobierno y a los parlamentarios del Partido Popular que los consideramos responsables del horror que esta guerra está produciendo? El silencio ciudadano sería en este caso un silencio culpable, una forma de complicidad con el Gobierno ante la barbarie a la que estamos asistiendo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003