Un día después de la oferta del PNV y EA a Batasuna en el Parlamento vasco -para realizar un plante al Estado si los independentistas radicales a cambio escenifican un desmarque claro de la organización terrorista ETA- socialistas y populares cerraron filas para denunciar lo que consideran un claro "desafío al Estado de derecho" tras la sentencia de ilegalización de la coalición abertzale. Los máximos dirigentes de PP y PSE-EE enmarcaron la oferta nacionalista en la "carrera" desatada en plena precampaña electoral para captar los votos de la ilegalizada Batasuna, que con la marca electoral de EH fue la segunda fuerza más votada en los comicios locales de 1999, en plena tregua de ETA, con 229.000 sufragios en Euskadi.
El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, dijo que el nacionalismo se ha situado en el "desafío permanente al Estado de derecho" y vaticinó que se encamina, además, hacia "la política de desobediencia civil". Los populares afirman que los nacionalistas vascos se ofrecen a ETA porque "anteponen el frente nacionalista a la democracia". Según la interpretación de los dirigentes populares Jaime Mayor Oreja e Iturgaiz, cuando Batasuna y ETA están en horas bajas, "el partido de Arzalluz sale en su defensa". Con el añadido, según Mayor, de que quieren "heredar" los votos logrados por EH en 1999 y "alterar el marco político y jurídico constitucional español".
"Delirio nacionalista"
Al igual que los populares, el líder de los socialistas vascos, Patxi López, en una intervención en la que los constitucionalistas aparcaron las fisuras que han evidenciado en los últimos meses, subrayó que la estrategia del nacionalismo de "auxiliar" a Batasuna no es nueva. Pero apuntó que tras su ilegalización ordenada por el Tribunal Supremo adquiere un tinte de "desafío" al Estado de derecho. "Los lances nacionalistas de ayer [por el miércoles] en la Cámara son una obscenidad llena de deslealtades hacia este Estado que fue aceptado positivamente por el propio nacionalismo", manifestó. Para el PSE, ese plante al Estado y a ETA propuesto por el portavoz peneuvista, Joseba Egibar, es un "delirio nacionalista" y demostraría la obsesión del PNV por retornar a la etapa de Lizarra y por "atacar directamente al sistema democrático".
El mundo nacionalista sucumbió, 24 horas después de la propuesta, a sus propias contradicciones, que ya fueron evidentes mientras PNV y EA negociaban el acuerdo por el que concurrirán en coalición a los comicios. Así, la oferta realizada en el Parlamento por Rafael Larreina (EA) al portavoz de Sozialista Abertzaleak, Arnaldo Otegi, de "compartir lista electoral" fue contestada por el máximo dirigente del PNV en Guipúzcoa, Juan María Juaristi, acompañado por el presidente de EA en esta provincia, Iñaki Galdós. Juaristi afirmó que "en vísperas electorales" no es conveniente "generar expectativas que no tienen ninguna base". Para que nadie del PNV le acuse de deslealtad, el propio Larreina frenaba su propuesta y admitía dificultades por la falta de tiempo para que la oferta se materializara antes del 25-M.
Fuentes del Tribunal Supremo manifestaron que si Otegi escribe una carta a ETA pidiéndole que renuncie al terrorismo cabría interpretar que Otegi también reniega del terrorismo, supuesto que está comprendido en la Ley de Partidos y que haría factible que el ex dirigente de Batasuna pudiera ir en una lista del PNV-EA.
El artículo 9.3.c) contempla como causa de disolución de un partido "incluir (...) en sus listas electorales" a condenados "por delitos de terrorismo que no hayan rechazado públicamente los fines y medios terroristas". Otegi, como recuerda la sentencia de ilegalización de Batasuna, fue condenado a seis años de prisión por secuestro. Pero si cumple la condición de rechazar públicamente la violencia terrorista, no habría inconveniente en que fuera en la lista electoral.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003