No estoy en contra de la utilización de un espacio natural de La Granjilla para disfrute de los ciudadanos, ni tan siquiera para la puesta en marcha de un negocio. Pero esto es otra cosa. Me sorprenden los datos: carpa de 1.100 metros cuadrados para un máximo de 200 personas. Mucho espacio por comensal, cuando el ratio es de 1,20 metros cuadrados. Aparcamiento para 110 coches. Un coche para cada dos comensales. La media son tres comensales mínimo. Sin contar con los desperdicios y basuras ocasionadas por una celebración de estas características.
Pero mi sospecha está en quién va a controlar el número de asistentes a cada acto. Porque las instalaciones me parecen grandiosas, sin entrar en los requisitos fitosanitarios que la Consejería de Sanidad exige para estos actos. En resumen: creo que estamos ante otra operación mercantil entre intereses del PP y, difícilmente la podremos frenar. Pero, por lo menos que no nos engañen. Ni mantenimiento de la finca y de sus elementos históricos. Ni recuperación. Simplemente, especulación.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003