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DE COPAS | DÍAS DE OCIO

Lola Loba, ecos de cuplé

A finales del siglo XIX, un millonario norteamericano se enamoró locamente de una cupletista madrileña. Se la llevó a su país llena de promesas y esperanzas, pero una vez allí el enamorado quiso que dejara de cantar. Ella, triste y harta, se escapó. Se llamaba Lola Loba, y de vuelta en Madrid abrió una taberna, donde cantaba todas las noches. Cuentan de un crimen pasional, que hizo que el espíritu de Lola Loba se quedara errante por las esquinas del local. Aún hay quien dice que se oye el cuplé que ella nunca pudo terminar.

Tras 20 años de cierre, se ha recuperado el ladrillo visto típico tabernario para convertir el local en uno de los lugares más misteriosos de Malasaña, donde la oferta de garitos es enorme. Lola Loba es un local de copas que de día sirve un menú de plato único con postre y bebida por 4,90 euros (un maestro de la cocina japonesa elabora ante el público todos los miércoles un excelente sushi). A todas horas se puede picar sus tostas, tartas o sopas, pero a partir de las diez de la noche las copas y la música cobran protagonismo. Arriba, una barra a la entrada y un salón con romántico sofá de terciopelo rojo; abajo, mesitas y espacio para disfrutar de la mejor música chill out y lounge.

Lola Loba. La Palma, 38. De 12.00 a 2.30. Consumiciones: caña, un euro; refrescos, dos euros; combinados, cinco y seis euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de abril de 2003